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| Libros |
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PASTOR DE SILENCIOS.
Beatriz Lagos. Ed. Torremozas1993
Beatriz Lagos, vecina nuestra desde hace unos cuantos años, además de dedicarse a la
enseñanza, destaca en su faceta como escritora. Es poetisa bilingüe escribiendo en
español e inglés. Ha escrito ya un buen número de obras. Entre ellas encontramos «Con
el alma a cuestas», publicada en 1984 ya en España. De esta obra comentó Odón Betanzos
(Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española) que «la anima un sólo
latido, una sola fuerza y nos entrega una poesía seria y emocionada.» «Y, ¿ cómo es
la creación de la poetisa argentina Beatriz Lagos ? Poesía condensada, llena de aroma y
escalofríos. Poesía integral, unitaria.»
El último libro que ha escrito Beatriz se titula «Pastor de silencios». Fue presentado
en el cuarto Encuentro de poetas, en Hita, a finales del mes de Mayo.
Se trata de una obra poética inspirada y dedicada a Hita. En una primera parte titulada
«El cerro de Hita y la villa», nos encontramos una poesía llena de imágenes, muy rica,
utilizando los sustantivos para crear un mensaje poderoso. A lo largo de esta primera
parte, podemos ir descubriendo las imágenes más características de nuestro pueblo y sus
campos.
La segunda parte del libro se llama «Transfiguración» y está dedicada al pueblo de
Hita. Aquí, Beatriz se funde, intenta penetrar en la materia inerte, en las ruinas para
hacerlas suyas y permanecer en ellas. Estos poemas finales se llenan de tensión y
vitalidad.
Cualquier interesado en adquirir este libro puede dirigirse directamente a Beatriz Lagos o
a Ángel Luis Trillo.

| Poesía |
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El Festival en Poesía
Nos llegan gratas noticias acerca del Festival Medieval. Al parecer, podía verse,
colgando de las paredes de algunos lugares de la provincia de Segovia, una poesía que a
continuación les reproducimos. Desconocemos quién está detrás de la misma y quién es
el incógnito poeta. En cualquier caso, desde «La Troje», les mostramos nuestro
agradecimiento.
Hita, pueblo del Arcipreste, Juan Ruíz
Villa sumergida en el clamor
asomada a la llanura castellana
desde sus casas de ladrillos y adobe.
Recuerdos de su vida caballeresca
en la reconstrucción festivalera
de aquella época,
que contaba con Rollo y
Picota en las afueras,
para ajusticiar.
Palenque para las Justas y Torneos
de insignes caballeros
afanados en ofrecer a sus Damas
los trofeos conseguidos dignamente
con honor y justeza,
con toda su habilidad.
Murallas que rodean la Villa
empinada en la ladera
bajo el castillo que dominaba y protegía
del Moro que quería batallar
conquistando otra tierra castellana más.
Castellanos recios y fornidos
encomendados a Santa María en otros tiempos,
pues hoy del santo recinto
sólo quedan las ruinas.
Gentes de hoy que muestran al visitante
labores antiguas, bolillos y alfarería.
Chicos y chicas, vestidos con trajes
de corte medieval,
recorren las calles precedidos
de los caballeros que se ejercitarán
en las Justas preparadas
a la manera de la época.
Después, entre ruinas de iglesias
y calles que bordean la plaza,
degustación de migas
aderezadas con orégano y canela,
seguidas de una buena caldereta.
Presentación de una obra de teatro
que nos habla de amores y traiciones,
de alcahuetas y ambición femenina
de fuerza y guerras condales
contra el Moro, de buenos modales
pero empeñado en someter a Castilla
para incorporar más tierra al Islam.
Rememorar y restituir la riqueza
de la Villa de otros tiempos,
a los actuales hijos del pueblo
hoy, apenas recordado
fuera de la tierra alcarreña,
a no ser por su Arcipreste,
el de las Cántigas a la belleza.

De Una Noche
De cuando el sol marchaba
supeditado tu encanto
adormecido en la loma
mostrando su luto blanco.
De un azul profundo nace
una noche enamorada
que nos coge de la mano
y hasta el amor nos arrastra.
Como el hielo son
tus manos, dos enigmas
que marcan la suave pauta
y dibujan la desdicha.
Una estrella quiero para siempre
que no salga el sol,
condúceme a tu vacío,
todo noche, sin luz.
¿Qué me interesa saber?
nada, sólo tu ser,
tu imagen es poesía
y tu amor la melodía.
No quiero saber nada, nada,
junto a ti se olvidaría.
José Ignacio Blas
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