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| Todo un Éxito de la Democracia |
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¡Silencio!, dirían aquellos que aman el arte del hacer callar y es la suya
la única razón universal. Pero: por favor, me puedes decir tú, señor de lino y de
ampulosa corbata o usted, señor de pantalón roído y de camisa casi transparente... diría
aquel hombre transigente y tolerante que, por vivir en sociedad, duda de una equilibrada
eficacia de su razón y por eso la comparte con los demás. Es sencillamente la diferencia
de un régimen caracterizado por la opresión hacia la libertad de expresión -con lo que
ésta conlleva- y otro que abarca como uno de sus principales puntos dicha libertad
condicionada por una ley legítimamente aprobada por todos.
Y fuimos millones de españoles, mayores de edad, los que acudimos aquel día 6 de Junio a
intentar conseguir cada vez más una sociedad mejor, regida por puntos de libertad que
respetan los derechos humanos de nosotros mismos y de los demás.
Pero nuestro país, que prácticamente no había conseguido el sufragio universal -nada
más que en unos pequeños intervalos de tiempo- hasta los años setenta necesitaba
consolidar su Democracia (palabra clave del artículo y que como en nuestro país ha
tardado mucho en llegar) y fue el pasado mes de Junio cuando en España quien
verdaderamente ganó las elecciones fue la joven democracia española que pronto, sin
duda, pasará a ser madura y constructiva. Pero con todos sus defectos, que los tiene
aunque no vienen al caso, es ésta vía una de las más lícitas para encontrar un
bienestar que consiga una convivencia con respeto y ganas de mejorar. Un 80% de
participación es sin duda un logro; se perciben ganas de mejorar, con nuevos proyectos,
con un nuevo horizonte. Son metas que los ciudadanos transmitimos a los partidos
políticos los cuales no tienen más remedio que perfeccionar cada vez más sus programas
haciéndolos más generalizados y más democráticos, porque de no ser así, sin lugar a
dudas el electorado responderá con justicia y con buena crítica. Ganó uno, pero tal vez
en otro momento ganará otro. Es quizás una de las cosas más bonitas y razonadas de la
democracia: uno no responde, porque es humano, pero responderá otro lleno de ilusión y
confianza.
Somos muchos los españoles que queremos seguir el camino de la democracia,
perfeccionándola en lo posible y teniendo siempre la capacidad de saber controlar tus
ideas haciéndolas flexibles y plurales ante los acontecimientos. Hablar, dialogar y
llegar al consenso cae al alma humana como puede caer al pasto el rocío; un rocío que
brilla con esperanza y solidaridad. Y aquellos que amen el arte del hacer con los demás
siempre sepan que hoy en día la única vía tiene el nombre de ¡DEMOCRACIA!
Alberto Rojo
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