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| El Camino de Santiago |
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En torno al siglo X existían graves dificultades y diferencias entre la España
cristiana y Al-Andalus, ya que en Córdoba se había instalado la capital del califato
musulmán, pero la noticia del descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago se
extendió rápidamente, primero por tierras cántabras y más tarde atraviesa todo el
Pirineo y los cristianos ven necesario marchar a Galicia para consolidar los territorios y
asegurar el paso hacia Compostela. Todo Occidente se hizo responsable del culto a los
restos del Apóstol Santiago viendo la necesidad imperiosa de mantener a raya a los
cercanos infieles. A partir de entonces, el avance hacia el sur de la Península era ya un
hecho que, aunque todavía iba a requerir algunos cientos de años, empezaba a verse claro
en el horizonte. La tradición dice que a Santiago el Mayor o Jacobo, Apóstol de Cristo,
se le adjudicó Hispania para predicar el Evangelio. Luego, de regreso a Jerusalén, fue
decapitado por orden del rey Herodes y su cuerpo trasladado por mar a Hispania, en cuya
región norte, la Gallaecia, recibió sepultura.
Desde comienzos del siglo IX, fecha en que se reencontró, olvidada, la tumba del Apóstol
Santiago por el Obispo Teodomiro de Iria Flavia, la noticia y el indudable reconocimiento
de su existencia y autenticidad se difundieron de forma inmediata por la Europa cristiana
determinando, muy pronto, que numerosos peregrinos vinieran a visitarla y así la
peregrinación fue adquiriendo universalidad progresivamente. Desde entonces, y cada vez
más, fueron llegando peregrinos a Santiago de casi todas las naciones entonces conocida y
de todos los estamentos sociales: pueblo sencillo, santos y reyes.
La originalidad de la peregrinación a Santiago, que la diferencia de otros santuarios,
está en ser a un sepulcro apostólico y los peregrinos y en general todas las personas
van a Santiago para ver la tumba y además porque Santiago acompañó a Jesús durante
tres años de su vida pública, fue un testigo de la resurrección de Cristo y el primero
en evangelizar España. Fruto de esta peregrinación es la inmensa red de caminos de toda
Europa que todavía hoy conducen a Santiago de Compostela. El principal de estos caminos
es el llamado Francés, es la ruta jacobea por excelencia, la más conocida, transitada y
mejor acondicionada. Entra en España por Somport o Roncesvalles y ambos viales confluyen
en Puente La Reina. Pero para descubrir el sentido del Camino de Santiago hay que vivirlo
y sufrirlo como un peregrino y ésa ha sido mi experiencia.
Para ser peregrino se requiere hacer la peregrinación con motivación religiosa (en mayor
o menor medida) unida también con una búsqueda cultural. En el lugar desde el cual vayas
a partir, tendrás que recoger como una especie de pasaporte que rellenarás con tus datos
y donde señalarás con una cruz cómo vas a hacer el camino, si es a pie, en bicicleta o
si se tiene y quiere a caballo. Por todos los lugares por donde vayas pasando se te irá
sellando el pasaporte y al final recibirás, presentándote en la oficina del peregrino en
Santiago de Compostela, un documento oficial que se llama la Compostelana, que concede
desde antiguo la Catedral de Santiago de Compostela a todo aquel que haya realizado el
Camino. Con él podrás entrar gratis a todos los museos de Santiago, obtener precios
rebajados en albergues y refugios, etc. y hasta alimentarte durante tres días gratis en
el Hotel de los Reyes Católicos.
Hacer el camino a pie es una forma ideal de conocer a mucha gente y de hacer nuevos
amigos, no sólo españoles, sino también extranjeros, personas diferentes pero con un
mismo objetivo y meta que es llegar a Santiago y concretamente a la plaza del Obradoiro y
desde allí poder contemplar la monumental fachada de la Catedral. La emoción y alegría
que sientes es enorme, pues tras 230 Km. andando con mochila a cuestas y sufriendo las
inclemencias del tiempo te sientes totalmente satisfecho y completamente realizado. Una
vez allí, todo peregrino debe posar la mano en el parteluz del Pórtico de la Gloria, ya
que se ha erosionado la piedra formándose oquedades que corresponden a los cinco dedos de
la mano. Abajo se encuentra la figura del Apóstol Santiago al que tendrás que dar tres
cabezazos y pedir tres deseos que te serán concedidos y por detrás se encuentra la
figura del maestro Mateo al que también tendrás que dar un cabezazo para que él te
traspase su sabiduría, y por último esperar cola para abrazar y besar al Apóstol
Santiago.
A las 12 es la misa oficial del peregrino y podrás contemplar el botafumeiro, (la verdad
es que parece mucho más grande en la tele), que recorre la nave del transepto de un lado
a otro tirado por seis frailes. Además, como en Galicia este año es el Año Santo
Compostelano (cuando el 25 de Julio, fiesta del martirio de Santiago, coincide en
Domingo), la Iglesia concede un especial año de gracia que es la indulgencia plenaria, se
te perdonan todos los pecados con las siguientes condiciones: visitar la Catedral de
Santiago, confesar, comulgar y rezar por el Papa.
Se recomienda a todas las personas que vayan a Santiago este año probar la deliciosa
tarta de Santiago y vino de Ribeiro y animar a todos a realizar este Camino que, aunque
falto de comodidades, te llena de satisfacción y mucha alegría.
Esther Rodríguez
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