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Nuestra Portada
Su gorra, su pana, su herramienta.
Su tez curtida, su semblante, sobretodo su semblante.
Felipe... (el tío Pardo) fue la misma minúscula historia que la de cualquier abuelo o
tatarabuelo de los que formamos el Equipo de Redacción pero que, sumadas todas ellas,
dieron nombre a toda una época.
Su generación fue un hito. Un antes y un después.
Desde el analfabetismo y la incomunicación al Internet; desde la acémila y el arado al
tractor; desde el acaso humilde techo o cielo raso por la destrucción al confort; desde
miserias de guerras y posguerras, desde ganarse el pan de sol a sol a la plétora y
profusión.
A esa generación campesina de Hita: un homenaje, un reconocimiento, un respeto. Sobre
todo un respeto.
Contraportada
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