Artículo de Ángel Luis Trillo publicado en el núm. 15
de «La Troje»
en diciembre de 1996, corregido y ampliado para esta edición, que supone un
estudio del recinto amurallado de Hita.
A lo largo de la Edad Media, las villas y ciudades buscaron la
protección de sus habitantes rodeándose de murallas y cercas. La muralla de
Hita, según nos cuentan antiguos viajeros, rodeaba la villa y ascendía las
laderas del cerro sobre el que se asienta la población para unirse a las
defensas del castillo situado en la cima. El paso del tiempo se ha ocupado de la
ruina y desaparición de una buena parte de su perímetro, sin embargo aún se
conservan importantes lienzos de esta muralla. Su supervivencia es seguramente
consecuencia de la inmovilidad del límite inferior del casco urbano desde el
siglo XV hasta mediados del actual. Otro de los factores que han permitido la
conservación es el conjunto de construcciones (viviendas, pajares, etc.) que se
fueron adosando a la cerca tanto intramuros como extramuros. Estos lienzos de la
muralla medieval junto a la plaza Mayor y las iglesias constituyen los elementos
patrimoniales más destacados del mermado casco histórico de Hita.
La Muralla
Los tramos de muralla que se conservan pertenecen a la cerca levantada a
mediados del siglo XV. Existe un documento (1) fechado en 1441 que recoge las
condiciones para ponerla en pie. Se trata de un convenio firmado por el Marqués
de Santillana, Señor de Hita, y el Concejo de la Villa. En este documento se
fijan las características constructivas de la nueva muralla que seguiría el
mismo perímetro que la vieja cerca. Como material básico se emplearía el tapial
(tierra apisonada). Un pretil de ladrillo con sus almenas y saeteras remataría
toda la muralla. Dispondría también de diez torres con refuerzo de ladrillo en
sus esquinas. Este último dato nos permite pensar en torres de planta
rectangular.
Sorprende comprobar como los restos de muralla existentes no se corresponden en
nada con lo anteriormente apuntado. Pavón Maldonado (2) señala la semejanza de
la muralla proyectada en este documento con la cerca del recinto arzobispal de
Alcalá de Henares y, en general, con todas las murallas de carácter mudéjar.
Añade que la muralla de tapial se sustituyó sobre el terreno por la de piedra
existente. Seguramente la muralla de tapial ya no respondía a las nuevas
necesidades defensivas. De hecho, la artillería había comenzado a utilizarse en
Castilla a partir de 1430 (3). Ajustándose a los nuevos tiempos, la muralla que
se levantó fue mucho más robusta. Se cambió el tapial por mampostería de piedra.
Las torres mudéjares fueron sustituidas por cubos, torres cilíndricas macizas,
que cumplían perfectamente su papel de refuerzo en los quiebros.
La puerta noble
El acceso a la villa a través de la muralla se realizaba por tres puertas (4):
la oriental y la occidental, hoy desaparecidas, y la puerta principal que da
paso a la plaza Mayor. Ésta última, conocida actualmente como puerta de Santa
María, fue volada parcialmente durante la Guerra Civil Española (5) y se
reconstruyó de forma incompleta en 1965. Francisco Layna Serrano había mostrado
ya su interés por esta puerta en un artículo publicado en 1958 en el que pedía a
las instituciones públicas su reconstrucción (6). Layna Serrano la define como
"joya preciada de la arquitectura militar de mediados del siglo XV" y piensa que
fue el propio Marqués de Santillana quién la diseñó.
Respecto a la fecha de levantamiento de esta puerta existen distintas opiniones.
Layna Serrano piensa que fue levantada antes de 1445 (7). Edwar Cooper (3) cree
en cambio que su construcción es bastante posterior a esta fecha. Cooper se basa
en el hecho de que las garitas que vemos en la puerta son de origen flamenco y
su uso no se generalizó en Castilla hasta 1454. Existe, sin embargo, una
excepción conocida (3): su uso unos diez años antes en una capilla funeraria de
la Catedral de Toledo, propiedad del condestable D. Alvaro de Luna. Se da la
circunstancia de que este personaje y el Marqués de Santillana fueron grandes
rivales políticos.
A partir de estos datos y conociendo el interés del Señor de Hita, D. Iñigo
López de Mendoza, por todas las manifestaciones artísticas que llegaban de
Europa (Paises Bajos, Italia, Francia...) no resulta extraño pensar que se
hiciera también un uso adelantado de la garita en la puerta de Sta. María. En
cualquier caso, la fecha concreta en que fue levantada sigue siendo una
incógnita.
Otro aspecto a destacar es el carácter altamente decorativo de los distintos
elementos que componían la puerta: el matacán corrido con unas originales
almenas, las garitas, el escudo de los Mendoza y el escudo de armas del propio
Marqués de Santillana que aparecía por duplicado con su divisa y leyenda. Estos
elementos de carácter ornamental se concentran en las puertas de los castillos y
las murallas durante el siglo XV. Fue éste un recurso utilizado por la nobleza
para mostrar su poder.
A pesar, como acabamos de ver, del carácter noble de la puerta de Sta. María a
la que Layna Serrano llama puerta "caballera" (7) es muy posible que se la
conociera como la puerta del Mercado (8). No es difícil establecer esta
identificación si tenemos en cuenta que la puerta de Sta. María se abre
directamente a la plaza Mayor y éste era precisamente el espacio donde se
ubicaban los mercados a finales de la Edad Media.

Notas
1. Criado de Val, Historia de Hita (1998). Apéndice documental, pp. 284 a 294.
(Convenio entre D. Íñigo López de Mendoza y el Concejo de Hita). AHN, Osuna,
legajo 1670, 1ª.
2. Pavón Maldonado, Guadalajara medieval: arte y arqueología árabe y mudéjar, p
.111.
3. Edwar Cooper, Castillos Señoriales de castilla. Siglos XV y XVI, pp.26 a 29 y
693.
4. Los vecinos de Hita mencionan las puertas de Molina y de la Laguna asociadas
a dos lugares de la villa donde debieron levantarse las puertas laterales de la
muralla.
5. Layna Serrano, La muralla de Hita y El primer Marqués de Santillana, Boletín
de la Asociación de Amigos de los Castillos, nº 21, p.11.
6. Layna Serrano, La muralla de Hita, p.12.
7. Layna Serrano, La muralla de Hita, p.10.
8. La puerta del Mercado aparece mencionada en un documento fechado en 1492
comentado por Cantera Burgos y Carrete Parrondo en La judería de Hita, "Sefarad"
nº 32, p. 257. (A.H.N, Sección osuna, inventario de las propiedades de los
judíos de Hita).
