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Guadalajara:
pueblos y paisajes |
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Hace ya tiempo que Camilo
José Cela, premio Nóbel de literatura, escribió "La
Alcarria es un hermoso país al que la gente no le da la gana de
ir". Esta afirmación, hoy en día, ya no es tan cierta
gracias al crecimiento y desarrollo del turismo interior. En este
sentido han trabajado instituciones como la Diputación
Provincial y la Junta de Comunidades para dar a conocer esta
tierra.
¿Qué ofrece Guadalajara de cara al turismo? Para contestar esta
pregunta hay que ver lo que la caracteriza y sus dos
características fundamentales son: su variedad y riqueza
paisajística y las fortalezas que guardan un gran número de
pueblos y aldeas, que tienen su razón de ser en el hecho de que
estas tierras han sido durante muchos siglos lugar de paso y de
lucha.
La riqueza paisajística se debe a la existencia de distintas
regiones naturales: la Sierra del Ocejón, la Campiña, la
Alcarria y la Paramera de Molina de Aragón.
La Sierra del Ocejón, con el pico Ocejón (2058 m) dominándola,
conserva un paisaje natural sin degradar atravesado por el río
Sorbe y sus afluentes que conservan unas aguas limpias y
transparentes. En esta zona se encuentran los pueblos negros
construidos a base de pizarra y también el Parque Natural del
Hayedo de Tejera Negra.
Otra zona de
gran interés por su extraordinario atractivo natural son las
tierras del Alto Tajo. El curso alto de este río se caracteriza
por sus profundas gargantas, hoces y barrancos rodeados de
bosques. En esta zona encontramos también simas para practicar
la espeleología, lagunas y cuevas prehistóricas como las de los
Casares y de la Hoz con pinturas rupestres.
Estas tierras descritas, junto con los más conocidos lagos de
Castilla que son los embalses de Entrepeñas y Buendía, tienen
el atractivo suficiente para atraer el turismo relacionado con
las actividades al aire libre y los nuevos deportes practicados
en estrecho contacto con la naturaleza que tienden a no
degradarla. Pero también el turismo de tipo cultural que busca
monumentos, obras de arte, degustaciones gastronómicas o muestra
de folclore puede salir satisfecho.
Guadalajara cuenta con infinidad de pueblos y aldeas, desde
villas medievales como Sigüenza, Atienza o Hita, pasando por las
de gran riqueza histórica o artística como Molina de Aragón,
Pastrana, Cogolludo y Brihuega hasta llegar a otras como Sacedón
de carácter deportivo y las que poseen importantes castillos
como Jadraque, Torija o Cifuentes.
De todas formas resulta más interesante ir andando los caminos
de estas tierras sin un rumbo muy rígido y sobretodo buscando la
aventura: escalando una montaña; recorriendo el curso de un
río; explorando las ruinas de un castillo; dormitando en un
pueblo fantasma...
Ángel. L. Trillo.
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