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| La Endrina y otros juegos |
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Recordar la niñez suele traernos un sabor agridulce, el de la
nostalgia, apesadumbrados miramos a través de un opaco cristal,
el del tiempo, que año tras año se empeña en ir acotando
nuestros recuerdos hasta dejarlos en sentidos básicos; ese
aroma, ese sabor, esa luz, o aquel sonido, son llaves para
acceder a diferentes películas de nuestra infancia. En nuestra
infatigable lucha por no envejecer nos sumergimos en diferentes
juegos imaginativos tratando de esquivar esas horas, días, meses
que pasan a toda velocidad surcando nuestra piel, haciéndonos
participes de una contrareloj constante. En cuantas ocasiones nos
hemos acercado a un mundo vetado ya para nosotros, el mundo de
los juegos, eso si desde fuera, contemplando a los chavales,
observando nos damos cuenta de un derrocho incalculable de
imaginación y fantasía que por otra parte "mejor lo
hacíamos en nuestros tiempos" frase a la que recurrimos
constantemente para recordar que también nosotros fuimos
pequeños. Si examinamos con detenimiento nuestras costumbres
cotidianas nos hallaremos inmersos en otro mundo, otro juego,
más serio si cabe, pero en definitiva otro juego, el de las
apariencias, al fin y al cabo el tablero en el que desarrollamos
el resto de nuestras vidas. Permitiéndonos en muchas ocasiones
el lujo de criticar el juego ajeno tachándolo de mejor o peor
sin darnos cuenta que las únicas normas que realmente lo rigen
están basadas en el tiempo, cuando este acabe el juego habrá
terminado. Es por ello que debiéramos en determinadas ocasiones
sopesar en que grado hemos de dar importancia a nuestra
apariencia. En Hita contamos con un día anual en el que tenemos
la oportunidad de jugar realmente a nuestras anchas,
disfrazándonos a la antigua usanza y tratando de emular una
época de la que realmente poco conocemos, sin lugar a dudas me
refiero a la Endrina, día sin par en el que se mezclan las
fantasías de grandes y chicos, todos jugamos, unos a ser
caballeros de la villa, otras a ser damas, quizá princesas, en
cualquiera de los casos supone tal libertad imaginativa que nos
eleva al nivel de niños. Hasta aquí todo es perfecto, si no
fuese claro esta por que en la mezcolanza imaginativa de la
Endrina se funde el doble cuerpo de la apariencia, hemos de
quedar bien, y es por ello que todos los años tenemos una serie
de funciones o espectáculos destinados a ello y a ellos es
decir; es maravilloso que nuestra villa se vea reflejada en la
prensa con su fiesta medieval, que vengan políticos y turistas,
que nuestra fiesta sea conocida . Sinceramente me enorgullezco
cuando en otras tierras hacen mención a nuestra fiesta y denotan
su intención por no perdérsela en el año próximo, pero
examinado sus palabras nace en mí la duda, no solo esta lo
pintoresco esta también latente el deseo de participar en el
juego y nosotros sin ser conscientes de el nos dejamos arrastrar
por lo pintoresco, por la apariencia. Ya jugamos menos, la fiesta
se centra en actuaciones repetidas año tras año, no innovamos
nada, no imaginamos y quizá solo quizá , cuando el juego
termine lo haga también la fiesta.
Ángel Núñez
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