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nº 14 Agosto 1994
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nº 14 Agosto 1994

Entrevista:
En el molino con
Manuel Criado de Val

Nunca el pueblo de Hita tendrá palabras para agradecer al profesor Criado de Val su gran obra, la difusión que Hita ha tenido en el mundo a través del Teatro Medieval, de los Festivales, de los Congresos siempre vinculados al sentido medieval de nuestro pueblo. Cada congresista, cada visitante se lleva de nosotros el sabor de las calles, las luces del paisaje, el paso de la cuesta y el sentido que las ruinas dan a nuestra historia, pero ante todo se llevan las huellas del poeta, los eternos versos de Juan Ruiz, nuestro Arcipreste. Y si vienen y se van saturados de vivencias es porque un hombre ha luchado por mantener vivo el nombre de nuestro pueblo, un hombre estudioso y atento a nuestro entorno, vinculado a nuestras raíces, hacedor de fiestas y revividor de teatros, ese hombre es D. Manuel Criado de Val que amablemente nos atiende en su molino y se dispone a responder a nuestras preguntas.


MANUEL CRIADO DE VAL: Desde mi infancia en todo lo que recuerdo, mi padre era de Rebollosa de Hita y yo venía aquí todos los veranos, de modo que estaba acostumbrado a ver Hita desde Rebollosa desde que era un niño.

L.T.: ¿Podría describirnos un poco cómo sería Hita en la época medieval y qué parte del pueblo conserva más esa pureza histórica?

M.C.: Hay algunas referencias claras aunque no se puede hablar de una ilustración de como era Hita en la época medieval. Sabemos que existía un castillo con forma de bonete de cuatro puntas, así lo describían al menos los caminantes que pasaban por aquí; las casas llegaban casi hasta el castillo, las calles iban cruzando desde la puerta de Molina a la puerta de Guadalajara; la plaza seguiría siendo la misma así como las murallas. Lo que es curioso es que todo el cerro estaba plantado de viñas y en la misma cima del castillo se sembraba trigo.

L.T.:De los 29 Festivales de Teatro Medieval, ¿cuál le ha dado mayores satisfacciones y cuál le ha disgustado más?

M.C.: El primer Festival fue maravilloso, doña Endrina era el personaje principal del teatro y de ahí el popular nombre que se ha dado al festival. Fue muy bueno, sorprendente y espectacular porque todo el mundo pensaba que aquello iba a ser un fracaso, que no iba a venir nadie y realmente ver venir los coches por la carretera era un espectáculo. Luego ha tenido también Festivales muy buenos, la Divina Comedia fue un éxito para Hita. Por la contra, el Festival que más me ha disgustado fue uno que contaba con un presupuesto tremendo, aquél me medio dejó en la ruina. Fue uno de los años que se exigía a los festivales de España que durasen al menos cuatro días. Este año vino un temporal cuando teníamos preparado un Festival fantástico, se había instalado una plaza portátil para una corrida medieval con los Peralta, incluso había conseguido una representación de 180 moros marroquíes, pero no paró de llover.

L.T.: ¿Cómo surgió la idea de realizar un Festival Medieval por tierras del Arcipreste?

M.C.: Es evidente, desde niño conozco la tierra y por mi profesión me interesé inmediatamente por el Libro de Buen Amor. Este libro me sugirió la idea porque lo reúne todo, es vida, es teatro, es historia... Entonces pensé en hacer un teatro que recogiera el aspecto del Buen Amor y todo lo que pudiera ser el Teatro Medieval. Además Hita era el sitio adecuado, su nombre, el Arcipreste y la escenografía del pueblo fundamentalmente.

L.T.: ¿Qué destaca más del actual desarrollo del Festival?

M.C.: Digamos que la actual diferencia era que hace 20 o 30 años estaba como superpuesto, interesaba más por lo que tenía de taurino que lo demás. Esto hoy ha cambiado, el pueblo se ha interesado por el festival, por ello la gran transformación ha sido la incorporación del pueblo.

L.T.: ¿Cómo ve usted la evolución del Festival?

M.C.: Creo que ha habido un cambio radical. Antes venían compañías profesionales, entonces resultaban caras. Hoy resultan imposibles y gracias a actores del grupo Antorcha y caballistas aficionados que se han incorporado a la fiesta se puede realizar el Festival.

L.T.: Usted ha dicho reiteradas veces que una de sus finalidades era que el pueblo de Hita sintiera el Festival como suyo. ¿No cree que la Asociación Cultural "Arcipreste de Hita" así como el pueblo ha dado merecida respuesta a su interés?

M.C.: Estoy convencido, es precisamente esa colaboración la que puede mantener al Festival, creo que es una aportación fundamental la que habéis hecho.

L.T.: Y si le preguntamos sobre el presupuesto.

M.C.: El presupuesto no llega como para traer toros de Victorino Martín, ni rejoneadores como los Peralta o los Vidrié como hace ya años se trajeron y así con cualquier despliegue profesional. También tengo que decir que a pesar de todo no sería posible realizar el Festival sin la aportación económica de la Diputación Provincial de Guadalajara.

L.T.: En una ocasión nos comentó que para usted los tres libros por excelencia eran La Celestina, el Libro de Buen Amor y D. Quijote. ¿Por qué este gusto literario?

M.C.: A mi juicio son las tres obras más originales, universales y características del modo de ser y el pensamiento español.

L.T.: ¿Cómo comenzó su labor investigadora de la lengua española?

M.C.: Desde mis primeros años de facultad me interesó. Cuando acabé la carrera hice mis tesis e incluso me fui a Suiza para seguir trabajando en ello, y así ha sido toda mi vida.

L.T.:Háblenos de su último libro.

M.C.: Se titula: “La Imagen del Tiempo: Verbo y Relatividad”. Es un libro que tiene un propósito demasiado ambicioso porque busca la relación entre la esencia de la lengua, del verbo y la orientación de la relatividad. Parece una tontería pero todos los elementos fundamentales de la relatividad están en el verbo.

L.T.: ¿Qué impresión ha obtenido del II Congreso de Caminería Hispánica?

M.C.: Buenísima, creo que con ello se está sentando la base para una disciplina en el futuro de una universidad. La caminería, el reunir todo lo que representa, la comunicación y el caminante, ni siquiera existía en el diccionario. Ha sido un éxito de gente y existe la intención de continuar ya que es un campo en plena actualidad.

L.T.:¿Qué papel ha desempeñado para usted su mujer en el transcurso de los Festivales y a lo largo de su carrera?

M.C.: Fundamental, somos dos colaboradores directos y su juicio, su consejo y su participación están siempre en todo lo que hago. Es tan autora como yo, tiene una gran capacidad de trabajo por lo que es una gran ayuda.

L.T.: Permítanos cerrar la entrevista con una pregunta sobre el Arcipreste, ¿quién era Juan Ruiz: un loco, un libertino o un hombre adelantado a su tiempo?

M.C.: No creo que el Arcipreste fuera un loco ni un libertino. Tan solo representa una forma de ser donde refleja un sentido variado del amor. Juan Ruiz era un autor, un gran humorista que juega con las palabras. Además no le podemos identificar con la figura real histórica que pudo ser, ya que entre sus habilidades está la de haberse escondido con una perfección insuperable y no hay forma de averiguar siquiera si fue Arcipreste de Hita. No creo que Juan Ruiz fuera un moralista ni un libertino. Era un creador literario, un poeta que gustaba jugar siempre con el doble sentido.

Agradecemos al profesor Criado de Val su gentileza, su sencillez, su interés por hacer de Hita no sólo un escenario, sino esa doble ilusión que nos hace ser y sentir de forma universal, porque es en el teatro donde la imagen de la existencia se transforma.


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