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Entrevista:
En el molino con
Manuel Criado de Val |
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Nunca el pueblo de Hita tendrá palabras
para agradecer al profesor Criado de Val su gran obra, la
difusión que Hita ha tenido en el mundo a través del Teatro
Medieval, de los Festivales, de los Congresos siempre vinculados
al sentido medieval de nuestro pueblo. Cada congresista, cada
visitante se lleva de nosotros el sabor de las calles, las luces
del paisaje, el paso de la cuesta y el sentido que las ruinas dan
a nuestra historia, pero ante todo se llevan las huellas del
poeta, los eternos versos de Juan Ruiz, nuestro Arcipreste. Y si
vienen y se van saturados de vivencias es porque un hombre ha
luchado por mantener vivo el nombre de nuestro pueblo, un hombre
estudioso y atento a nuestro entorno, vinculado a nuestras
raíces, hacedor de fiestas y revividor de teatros, ese hombre es
D. Manuel Criado de Val que amablemente nos atiende en su molino
y se dispone a responder a nuestras preguntas.

MANUEL CRIADO DE VAL: Desde mi infancia en todo lo que recuerdo,
mi padre era de Rebollosa de Hita y yo venía aquí todos los
veranos, de modo que estaba acostumbrado a ver Hita desde
Rebollosa desde que era un niño.
L.T.: ¿Podría describirnos un poco cómo sería Hita en la
época medieval y qué parte del pueblo conserva más esa pureza
histórica?
M.C.: Hay algunas referencias claras aunque no se puede hablar de
una ilustración de como era Hita en la época medieval. Sabemos
que existía un castillo con forma de bonete de cuatro puntas,
así lo describían al menos los caminantes que pasaban por
aquí; las casas llegaban casi hasta el castillo, las calles iban
cruzando desde la puerta de Molina a la puerta de Guadalajara; la
plaza seguiría siendo la misma así como las murallas. Lo que es
curioso es que todo el cerro estaba plantado de viñas y en la
misma cima del castillo se sembraba trigo.
L.T.:De los 29 Festivales de Teatro Medieval, ¿cuál le ha
dado mayores satisfacciones y cuál le ha disgustado más?
M.C.: El primer Festival fue maravilloso, doña Endrina era el
personaje principal del teatro y de ahí el popular nombre que se
ha dado al festival. Fue muy bueno, sorprendente y espectacular
porque todo el mundo pensaba que aquello iba a ser un fracaso,
que no iba a venir nadie y realmente ver venir los coches por la
carretera era un espectáculo. Luego ha tenido también
Festivales muy buenos, la Divina Comedia fue un éxito para Hita.
Por la contra, el Festival que más me ha disgustado fue uno que
contaba con un presupuesto tremendo, aquél me medio dejó en la
ruina. Fue uno de los años que se exigía a los festivales de
España que durasen al menos cuatro días. Este año vino un
temporal cuando teníamos preparado un Festival fantástico, se
había instalado una plaza portátil para una corrida medieval
con los Peralta, incluso había conseguido una representación de
180 moros marroquíes, pero no paró de llover.
L.T.: ¿Cómo surgió la idea de realizar un Festival
Medieval por tierras del Arcipreste?
M.C.: Es evidente, desde niño conozco la tierra y por mi
profesión me interesé inmediatamente por el Libro de Buen Amor.
Este libro me sugirió la idea porque lo reúne todo, es vida, es
teatro, es historia... Entonces pensé en hacer un teatro que
recogiera el aspecto del Buen Amor y todo lo que pudiera ser el
Teatro Medieval. Además Hita era el sitio adecuado, su nombre,
el Arcipreste y la escenografía del pueblo fundamentalmente.
L.T.: ¿Qué destaca más del actual desarrollo del Festival?
M.C.: Digamos que la actual diferencia era que hace 20 o 30 años
estaba como superpuesto, interesaba más por lo que tenía de
taurino que lo demás. Esto hoy ha cambiado, el pueblo se ha
interesado por el festival, por ello la gran transformación ha
sido la incorporación del pueblo.
L.T.: ¿Cómo ve usted la evolución del Festival?
M.C.: Creo que ha habido un cambio radical. Antes venían
compañías profesionales, entonces resultaban caras. Hoy
resultan imposibles y gracias a actores del grupo Antorcha y
caballistas aficionados que se han incorporado a la fiesta se
puede realizar el Festival.
L.T.: Usted ha dicho reiteradas veces que una de sus
finalidades era que el pueblo de Hita sintiera el Festival como
suyo. ¿No cree que la Asociación Cultural "Arcipreste de
Hita" así como el pueblo ha dado merecida respuesta a su
interés?
M.C.: Estoy convencido, es precisamente esa colaboración la que
puede mantener al Festival, creo que es una aportación
fundamental la que habéis hecho.
L.T.: Y si le preguntamos sobre el presupuesto.
M.C.: El presupuesto no llega como para traer toros de Victorino
Martín, ni rejoneadores como los Peralta o los Vidrié como hace
ya años se trajeron y así con cualquier despliegue profesional.
También tengo que decir que a pesar de todo no sería posible
realizar el Festival sin la aportación económica de la
Diputación Provincial de Guadalajara.
L.T.: En una ocasión nos comentó que para usted los tres
libros por excelencia eran La Celestina, el Libro de Buen Amor y
D. Quijote. ¿Por qué este gusto literario?
M.C.: A mi juicio son las tres obras más originales, universales
y características del modo de ser y el pensamiento español.
L.T.: ¿Cómo comenzó su labor investigadora de la lengua
española?
M.C.: Desde mis primeros años de facultad me interesó. Cuando
acabé la carrera hice mis tesis e incluso me fui a Suiza para
seguir trabajando en ello, y así ha sido toda mi vida.
L.T.:Háblenos de su último libro.
M.C.: Se titula: La Imagen del Tiempo: Verbo y
Relatividad. Es un libro que tiene un propósito demasiado
ambicioso porque busca la relación entre la esencia de la
lengua, del verbo y la orientación de la relatividad. Parece una
tontería pero todos los elementos fundamentales de la
relatividad están en el verbo.
L.T.: ¿Qué impresión ha obtenido del II Congreso de
Caminería Hispánica?
M.C.: Buenísima, creo que con ello se está sentando la base
para una disciplina en el futuro de una universidad. La
caminería, el reunir todo lo que representa, la comunicación y
el caminante, ni siquiera existía en el diccionario. Ha sido un
éxito de gente y existe la intención de continuar ya que es un
campo en plena actualidad.
L.T.:¿Qué papel ha desempeñado para usted su mujer en el
transcurso de los Festivales y a lo largo de su carrera?
M.C.: Fundamental, somos dos colaboradores directos y su juicio,
su consejo y su participación están siempre en todo lo que
hago. Es tan autora como yo, tiene una gran capacidad de trabajo
por lo que es una gran ayuda.
L.T.: Permítanos cerrar la entrevista con una pregunta sobre
el Arcipreste, ¿quién era Juan Ruiz: un loco, un libertino o un
hombre adelantado a su tiempo?
M.C.: No creo que el Arcipreste fuera un loco ni un libertino.
Tan solo representa una forma de ser donde refleja un sentido
variado del amor. Juan Ruiz era un autor, un gran humorista que
juega con las palabras. Además no le podemos identificar con la
figura real histórica que pudo ser, ya que entre sus habilidades
está la de haberse escondido con una perfección insuperable y
no hay forma de averiguar siquiera si fue Arcipreste de Hita. No
creo que Juan Ruiz fuera un moralista ni un libertino. Era un
creador literario, un poeta que gustaba jugar siempre con el
doble sentido.
Agradecemos al profesor Criado de Val su gentileza, su
sencillez, su interés por hacer de Hita no sólo un escenario,
sino esa doble ilusión que nos hace ser y sentir de forma
universal, porque es en el teatro donde la imagen de la
existencia se transforma.
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