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nº 17 Dic. 1999
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Viajeros por Hita
nº 17 Diciembre 1999

Viajeros extraños por la
Tierra de Hita

Hita estaba situada en el antiguo camino que partiendo de Madrid hacia Alcalá de Henales y Guadalajara llegaba a Hita y luego por Jadraque y Sigüenza hacia Medinaceli y de allí a Zaragoza y Barcelona. Los viajeros que iban y venían a la Corte pasaban por ella y algunos dejaban las impresiones de su paso por escrito. Bien es verdad que esas impresiones hay que leerlas con cuidado, simplemente pensando en las que nosotros mismos podamos tener de una ciudad por la que atravesamos rápidamente en un viaje sin apenas contacto con sus gentes. Por mor de la brevedad solo voy a recoger lo que hablan de Hita, aunque lógicamente mencionen lugares de sus alrededores. Y voy a hacerlo desde que aparece con este nombre, aunque aparezca (?) como Caesata en el itinerario romano de Antonino. La mejor recopilación existente son los "Viajes de Extranjeros por España y Portugal" de José García Mercadal, en 6 tomos reeditados en 1999 y que constituían un clásico inencontrable. Baste decir que en el prólogo de este libro se comenta sobre la "depredación de que ha sido objeto en muchas bibliotecas, sobre todo las universitarias" que hacía sus anteriores ediciones inencontrables incluso, evidentemente, en bibliotecas. Sobre el autor, mencionemos que Pío Baroja le llamara "mirlo blanco de la literatura española, que se alegra de los éxitos de los compañeros y los ayuda".
El primer viajero que encontramos en este libro que menciona a Hita es Abü'Abd Alläh Muhammad Al-Edrisi, nacido en Ceuta hacia el 1100 y procedente de familia malagueña afincada en África. Al servicio de Rogerio II de Sicilia, y por su encargo, terminó en 1154 su famoso libro geográfico dedicado a este rey. Sobre Hita sólo indica en su descripción de España: "Después, la provincia de Las Cuevas, dónde están Zorita, Hita y Calatrava", aludiendo a lugares fortificados. También dice: "De Segura a Zorita de los Canes, villa de mediana extensión, cuyo territorio es bello y fértil, dos jornadas. En sus inmediaciones se encuentra el fuerte de Hita. De este fuerte a Toledo, dos jornadas".
El siguiente viajero es muy posterior, se trata del noble bohemio León de Rosmithal de Blatna, cuñado del rey Jorge de Bohemia y que viajara por España de 1465 a 1467. Dice: "A Hita hay desde Guadalajara cuatro millas, y es una ciudad con castillo situada en la falda de un monte en cuya cima esta la fortaleza. De Hita a Sigüenza hay siete millas". Jerónimo Münzer hizo un largo viaje en 1494 y 1495, pasando por España. Este médico, geógrafo y astrónomo nacido en Feldkirch nos cuenta: "Salimos de Guadalajara el 27 y pasando por el castillo de Hita, situado en una colina, llegamos a Sigüenza".
El caballero Antonio de Lalaing, acompañó a Felipe el Hermoso en su primer viaje a España en 1501. Este noble también estaría al servicio de Carlos V. Antonio nos cuenta las fiestas que el Duque del Infantado hiciera a Felipe y la princesa Juana, indicando que el 9 de octubre de 1502, mientras el archiduque Felipe se alojaba en Teris, casa de campo del Duque del Infantado, el "séquito de monseñor se alojó en un pueblecillo llamado Hita, a una legua de allí, que se asienta el pie de un monte, y tiene un castillo, que es el más fuerte de España". Es evidente que las breves menciones a Hita indican que lo que casi exclusivamente quedaba en la memoria del viajero era fortaleza del castillo de su colina bajo la que pasaban.
Nuestro siguiente viajero es Andrea Navaggiero, embajador veneciano ante Carlos V, que en 1525 escasamente indica que "de Jadraque se va a Padilla que esta a dos leguas (8 millas) y, después a Hita, una legua (4 millas)". Luego indica que a Guadalajara son otras 4 leguas. Nada más. Juan de Vandenesse, borgoñón al servicio de Carlos V y que narra los viajes en que acompaña al emperador nos indica solamente que el 13 de marzo de 1529 pasa el emperador por Hita en dirección a Zaragoza y Cataluña. Y de nuevo el 28 de enero de 1534 pasa por Hita en el viaje de regreso. Juan volvería a Hita acompañando a Felipe II el 18 de junio de 1552 hacia Aragón y el 9 de enero de 1553 en el viaje de vuelta .
Más información nos da el portugués Gaspar Barreiros, erudito escritor y clérigo, en su viaje de Portugal a Roma en 1546. Menciona nuevamente el camino que va de "Alcalá a Arriaca, de Arriaca a Hita, de Hita a Sigüenza" asimilándolo al camino romano de Mérida a Zaragoza. Indica que de Guadalajara a Hita hay seis leguas y asimila Hita a la antigua Caesata romana. El lector puede ver que la legua tantas veces mentada tenía la misma longitud dependiendo de la nacionalidad del viajero. Barreiros dice además que "Hita es una villa del dicho Duque del Infantado, cercada de muros y asentada en la falda de un otero alto, con una fortaleza en el pico, que lo cerca todo en torno como un barrete. Y los muros comienzan desde lo más bajo del monte y van subiendo hasta acabar en la dicha fortaleza". Según él, Caesata devino en Ata y ésta en Hita.
Enrique Cock, notario apostólico, acompañó a Felipe II en su viaje en 1585 a Zaragoza, Barcelona y Valencia. Se le cree de origen holandés, aunque no es seguro. El 13 de diciembre pasa el rey por la zona y dice "es Hita villa del Duque del Infantado, puesta sobre un collado que se descubre de lejos, en cuya altura esta una fortaleza. Tiene buena vecindad y comarca de mucho pan y vino". Este es el primer viajero que menciona algo más que el castillo o las murallas. Y sabemos que debía de haber posada por citarla Gregorio González en "El Guitón Honofre" en 1604: "y fue Dios servido de aposentarme en un mesón, no de los peores, antes el mejor".
El matemático y cosmógrafo portugués Juan Bautista Labaña pasa el 26 de octubre de 1610, volviendo a ubicar la localidad romana de Caesata en Hita, por estar ésta a seis leguas de Guadalajara. Nada más dice. El caballero francés Antonio de Brunel viaja a España como mentor de tres muchachos holandeses en 1655. El 18 de junio "nos fuimos a comer a Hita, que no es tampoco más que una especie de pueblo situado en la cima de una pequeña montaña que tiene otra más grande que la cubre. Por la tarde, alejándonos un poco del camino principal fuimos a dormir a Jadraque".
El camino real se desplaza en el siglo XVII de la cuenca del Henares a las tierras altas alcarreñas (aproximadamente por dónde ahora va la N-II) y los viajeros dejan de pasar por Hita. El italiano Cosme de Médicis hizo relatar su viaje por España en 1668 y el relato dice que "el camino durante el día estaba más cultivado que el de la mañana, pero tenía también gran parte silvestre. Se pasaron dos lugares, uno a media legua del camino en el fondo de un gran valle puesto a la sombra de un cerro circundado por una especie de fortaleza antigua, el otro se pasó adelante dejándolo sobre la mano derecha. El primero es llamado Hita, el segundo Trijueque". El francés A. Jouvin (desconozco el significado de la A.) edita en 1672 su viaje por España. Desde Sigüenza marcha hacia Padilla "dejando o un poco a mano derecha a Hita, sobre un alto, desde dónde bajando encontramos la Abadía de Sopetrán".
No tengo datos de más viajeros extranjeros y reconozco que las líneas anteriores sólo nos indican que Hita era lugar de paso para éstos y poco más. El lector interesado en viajeros puede encontrar más información en la descripción que de Hita hace Hernando Colón en 1517 (menciona la fortaleza, la buena cosecha de pan y viñas en sus campos y sus, aproximadamente, 1800 habitantes), en el Catastro de Ensenada de 1752 o en los Diccionarios de Miñano (1826) o Madoz (1847). De todos ellos hay noticia en el conocido libro que sobre Hita ha escrito el profesor Criado de Val, y aquí quedarían fuera del título de este texto.
Hay un viajero más no recogido el dicho libro, aunque no extranjero. Se trata del ilustrado gallego Joseph Cornide que pasó por Hita a finales de Septiembre de 1795 viniendo desde Sigüenza en busca de restos de calzadas romanas en la zona y de la antigua Caesata, análogamente a lo que investigaran Barreiros y Labaña. Cornide dice de Hita que dista 4 leguas y media de Guadalajara, pertenecía al Duque del Infantado y es: "pueblo situado a la falda de un empinado cerro en que tuvo un castillo del que sólo existen los cimientos así como tal cual trozo de la muralla de la villa que también fue fortificada. Su situación es alegre pues cae al mediodía y domina una campiña al parecer propia para frutos". Cornide pensaba ya por entonces que Caesata podría estar en la Muela de Alarilla y que la vía romana viniera de Arriaca a Caesata y pasar luego por Hita. Aventura que "haberse esta lugar llamado así por alguna petra fixa o columna militaria puesta allí". Para satisfacer la curiosidad del lector, parece que los autores modernos se inclinan a situar la tan mencionada Caesata cerca de Espinosa de Henares.

José Luis García de Paz


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