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| Editorial |
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Entre las diversas actividades que puede desarrollar una
Asociación Cultural hay una que entendemos ineludible. Nos referimos al
importante cometido de reivindicar ante los poderes públicos los aspectos de la
cultura injustamente descuidados u olvidados no sabemos por qué razones.
Desde el nacimiento de la Asociación Cultural las diversas Juntas Directivas
han realizado una labor reivindicativa desde las páginas de "La
Troje" o en los despachos de las diversas instituciones. Es este un trabajo
que a menudo queda silenciado y que, además, resulta insuficiente. No tratamos
de culpabilizar a los poderes públicos de lo que -creemos- es la consecuencia
de una falta de sensibilidad histórica que nos atañe a todos.
Sin embargo, sí nos vemos en la necesidad de dirigirnos a las instituciones
competentes porque sólo en ellas reside el poder y la legitimidad de enmendar
la desidia que padece nuestro patrimonio. Pensamos -lo hacemos con fundamento-
que no existe en nuestro país un Conjunto Histórico-Artístico en que se haya
invertido menos en concepto de conservación y restauración y, al decir esto,
intentamos hablar sin demagogia, teniendo en cuenta las dimensiones de nuestro
pueblo y de su patrimonio, en términos de proporcionalidad.
El legado histórico que nuestro pueblo conserva del medievo es propiedad de
todos, pero quizá los hiteños tengamos la responsabilidad de velar por
él con mayor intensidad aunque sólo sea por cuestiones de cercanía
geográfica. A través de nuestra iniciativa debernos cuidar el patrimonio
ciñéndonos a las normas protectoras que garantizan la no adulteración del
mismo.
El futuro de Hita como villa medieval depende enteramente de esas dos vertientes.
Si conseguimos converger ambas sensibilidades, la de los políticos y la de nosotros
mismos, no tendremos un aval pero marcaremos un norte, que no es poco.
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