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| ¿La Caza en Hita? Más que un Capricho, un Lujo |
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He querido empezar con un encabezamiento un poco fuerte,
pero realmente cierto.
Hita, que pueblo éste, ¿verdad?, conocido en cualquier
punto de España, gracias a los antepasados, conocido por su cerro, conocido
por sus gentes, por su radio, por sus fiestas, encierros y aunque parezca
extraño, conocido por su terreno encrespado y su caza. Y es con esto último en
lo que me quisiera centrar en el siguiente artículo.
Parece extraño que sea conocido por su caza, pues bien,
algún campeón de España de caza, algún que otro político, alguna que otra
persona de los toros, algún que otro actor de la gran pantalla, han disfrutado
de los vuelos de nuestras patirrojas, de nuestros cerros, de nuestra fauna,
arroyos, etc. Y por lo que tengo entendido, se fueron bastante contentos.
Lo único que quiero decir con todo esto, es que tenemos un
poco menospreciado al coto de Hita, y es que no sabemos el tesoro que tenemos,
y que no valoramos.
Hace años, se formó en Hita una asociación de cazadores,
la cual, gracias a su empeño y tesón, hoy día, podemos salir cada domingo
a cazar alguna que otra patirrooja.
Ahora mismo hay dos asociaciones de cazadores en Hita, una
de cazadores, y otra de galgeros; de estos últimos cabe destacar, el trabajo a
favor de la liebre que están realizando (enhorabuena, seguir así a ver si
dentro de unos años tenemos un galgo campeón de España en nuestro coto). De todas las maneras, estoy
orgulloso, de presidir ambas asociaciones, y estoy convencido que con trabajo
e ilusión, podremos mantener el coto de Hita en una línea favorable, ya que
últimamente, ya sea por enfermedades, sequías, tormentas, etc., ha
bajado la natalidad de la caza, pero no solamente aquí, sino en toda España.
Por eso, aprovecho la ocasión para pedir la colaboración de los cazadores del
coto y los agricultores del pueblo, para que entre todos podamos de nuevo subir
el nivel del coto.
Nadie, que no haya sido cazador, sabe la alegría que te da
en el cuerpo cuando abates a una pieza de caza. No sé si será el instinto
animal que llevamos dentro, el premio de una mañana entera subiendo y bajando
cerros, la superioridad sobre el animal, o no sé que demonios será, pero
cuando ves caer a la pieza, se te encoge la tripa, te entra un hormigueo por
todo el cuerpo, en fin, una sensación muy rara y confortable a la vez.
¿Por qué cuento esto? Para intentar explicar esa ansiedad
sana del cazador, que es capaz de dejar a la mujer, novia, amigos, trabajo,
por una jornada de caza, aunque en ésta no se mate nada, ya que también hay de
esas, y muchas, por cierto, pero para eso está la taberna, y contar las
peripecias que nos han hecho pasar perdices y conejos.
La verdad que últimamente se te quitan las ganas de luchar
por la caza, con tantas y tantas enfermedades que cogen los
animales, con tantos y tantos impedimentos como ponen las administraciones públicas. Y es que no me extraña que cojan tantas enfermedades los
animales,
ya que cada día echamos al campo más venenos, más basuras y, permitirme la
expresión, más mierda. Por eso debemos de tener cuidado cuando salgamos al
campo, no sólo por la caza, sino por los demás animales y vegetación, y no
tirar basuras en cualquier sitio, no quemar indiscriminadamente todo lo que se nos
antoje, no verter aceites contaminantes, en fin todo esto que todos sabemos y que
desafortunadamente, casi nadie hace caso. Y en lo referente a las
administraciones, es un tema demasiado delicado como para poderlo tratar con
profundidad en cuatro líneas.
Bueno amigos, me place que hayan contado con la
Asociación de Cazadores y Galgeros de Hita, para escribir unas líneas y explicar nuestra posición, la de cazadores, ya que estamos un poco criticados
por la sociedad, y no somos ningunos asesinos sin escrúpulos, y sin corazón. Y
por ultimo, desde la posición que desempeño, la de presidente de los cazadores
y galgueros, deseaos que tengáis un próspero año nuevo y siglo entrante.
Raúl Aparicio Esteban
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