|






















| |
| La vida es un teatro |
 |
Este título genérico, cuantas veces no ha sido difundido por intelectuales,
filósofos, literatos...
Y lo cierto y verdadero, es que la vida es comedia, es teatro, la vida es una
complejísima obra teatral, escrita por todos e interpretada entre todos a la vez. Una
obra en la que cada uno de nosotros interpretamos un papel, unos de mayor protagonismo que
otros, unos serán casi parecidos, pero nunca iguales.
En definitiva, si obtenemos una cosmovisión clara, podremos observar que la tierra es ese
gran escenario, donde desarrollamos ese papel. Nuestra vida es una obra teatral hecha
realidad, en la que cualquier concepto se hace realidad; muerte, odio, crímenes, amor...
y en esto creo que radica la diferencia sustancial con esa otra obra teatral, esa obra
representada en un entarimado y que denominamos obra teatral fingida, en la que cualquier
concepto está soterrado adquiriendo un valor imaginario, pero sin llegar a
materializarse.
Y en esto último creo que se encuentra lo más grandioso de ese teatro fingido, el poder
encarnar un personaje espiritual, que no es materia, que no adquiere identidad carnal
propia; que es un personaje distinto a ese personaje real del teatro ontológico, que es
tu yo, que eres tú mismo.
Y pienso que esto es bonito, y buen remedio para salir de la monotonía, salirte de tí
mismo durante el tiempo que dura la representación y poseer el espíritu de ese personaje
fingido, dejar de ser tú por un instante, no es algo que desgraciadamente ocurra todos
los días.
Por eso os invito a aquellos que o bien porque no han querido, o bien porque no han tenido
la oportunidad, a que este año si se organiza ese ciclo teatral, os acerquéis para que
podáis interpretar, fingir algún personaje.
Se pasa bien, es divertido y se mata un rato de las largas tardes veraniegas.
¡¡Saludotes!!
José Ignacio Blas.
|