|





















| |
| Una de arena al Festival |
 |
No se si le habrán contado, Sr. Tomey, que nació fuerte, esperanzador, allá por el año
61. La T.V. de entonces y la prensa nacional se hacían eco año tras año de una fiesta
tan original como el pueblo que le dio vida y nombre.
"La Endrina" como popularmente la bautizamos, tuvo una juventud prometedora.
Primeras figuras de la danza, del teatro y de nuestra Fiesta Nacional pasaron por aquí.
¡Que años aquellos donde se tomaba el vino en vaso de barro, a la luz de una antorcha de
cáñamo y brea y al olor de las brasas donde se iban dorando los cabritos al ritmo del
manubrio de un artilugio! Y
aquello iba a más. Se empezó a hablar del proyecto para crear una Biblioteca de
Literatura Medieval, no faltaban personajes de la cultura, con frecuencia de rango
internacional, se acondicionaron ruinas, se construía el Palenque, se creaba el Patronato
Arcipreste de Hita (por cierto, ¿quién lo preside?), etc., todo ello precedido con la
denominación de nuestro Pueblo como "Conjunto Histórico-Artístico".
Paralelamente D. Juan Ruiz se ponía de moda. Los cantautores le ponían música. Los de
la farándula le interpretaban en Madrid, y en el mundo cultural pasó a ser leído por
alguien más que eruditos. Hita llegó a tener un nombre que nunca debió perder. Pero
todo ello fue breve. Apenas una ilusión, una promesa.
Hace ya algunos años comenzó su decadencia. Su abandono. Las Instituciones, últimamente
Diputación, se limitaban a mal cumplir recortando cada año el presupuesto, sin mostrar
ilusión, un puro trámite, como si fuera algo que estorbara y así en plena juventud
llegó su declive. Quizás su ocaso.
Este año, 1991, no habrá Festival Medieval. Las personas que con ilusión se estaban
haciendo sus trajes de época se quedaron "compuestas y sin novia". La juventud,
precisamente ahora que se estaba volcando a colaborar con el Festival, se quedará
perpleja sin entender nada.
Ante esta situación, uno no puede evitar el tener presente al creador, al padre del
Festival. D. Manuel Criado de Val no merece ser olvidado y hoy menos que nunca. Como todas
las personas que trabajan en una obra pública podrá ser criticado por unos, ensalzado
por otros, pero lo que nadie podrá negarle es su total dedicación, su absoluto empeño
en que el Festival no muriera. Nada mejor para reflejar su ilusión que los últimos
renglones de su libro sobre la Historia de Hita: "Quizá una de las últimas
intenciones de este libro sea la de proporcionar una conciencia histórica y justificar
ese difícil empeño de mantener, de cara al futuro, a la villa del Arcipreste".
Alguien debería reflexionar sobre el reconocimiento al trabajo del Profesor.
Si la inauguración de una obra va precedida de un acto solemne o se descubre una placa
:"Siendo Presidente, bla, bla, bla...", hoy se debiera descubrir otra:
"Siendo Presidente bla, bla, bla, dejó de existir una obra inspirada en la historia,
en la raiz de un Pueblo". Y es que, ironías aparte Sr. Tomey, justo cuando Hita le
entrega su confianza, la Institución que Vd. preside oportunamente responde con este
revés. No sabemos si definitivo.
Desde estas ahora olvidadas tierras, segundo Pueblo en la Provincia que obtuvo la
denominación de Conjunto Histórico, con toda cordialidad.
G. G.
|