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| Fiesta del Gallo |
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El pasado día
19 de Febrero celebramos la tradicional fiesta del Gallo.
A pesar de ser invierno, el día amaneció resplandeciente lo que
ayudó a que transcurriera mejor la fiesta.
Después de reunirnos monitores y chavales en la plaza del pueblo
nos dirigimos a las Eras de la Casona, siempre acompañados de
nuestro coqueto Gallo.
Se notaba en nuestras caras las ganas de diversión, sobre todo
en los mas pequeños que estaban deseando que la fiesta
empezará.
Preparados, listos, ya... y todos a correr. Tuvimos risas,
tropezones y alguna caída de bruces, para conseguir atrapar al
Gallo. Jugamos al pañuelo, a moros y cristianos y de vez en
cuando cantábamos la canción del Gallo para que se la
aprendieran todos.
Era ya casi la hora de llenar el estómago y el pobre animal
estaba ya cansado de huir de tanta fiera junta, volvimos al
pueblo y continuamos nuestros juegos en el palenque - (que marcha
llevan estos peques, casi acaban con el pobre Gallo antes de
finalizar la mañana) -.
De esta forma nos despedimos hasta la tarde, cuando aparecieron
todos los niños con sus disfraces, estaban muy simpáticos y
divertidos. Había payasos, mexicanos, pastores, chinas y alguna
chachas "culonas", que apenas podían dar dos pasos sin
perder los tacones.
Juntos recorrimos el pueblo, cantando y dejándonos ver y
también a nuestro Gallo, al que habíamos decorado para la
ocasión.
Cuando el frío y el cansancio pudieron con nosotros, regresamos
todos al Centro Social, donde teníamos preparada una merendona
para los chavales.
Comieron, rieron e incluso nos marcamos unos bailes modernos para
dar así por concluido el día del Gallo.
El domingo apareció también soleado y allí estaba nuestro gran
cocinero Jesús y unos pinches y colaboradores voluntarios.
Se preparó la lumbre, los ingredientes necesarios y bajo las
órdenes de nuestro buen "chef" fuimos llenando nuestra
hermosa paellera de arroz, calamares y demás.
Algunos no habíamos hecho una paella en nuestra vida, pero
resultó divertido y al final aquello fue cogiendo color y un
aromilla que tentaba probarlo.
Por fin estuvo lista y como si de una inmensa familia se tratase
degustamos todos juntos la paella en nuestra plaza.
Algunos, como una panda de motoristas que pasó por allí, se
sorprendieron de ver tanta gente reunida en la plaza y como
buenos curiosos se acercaron a preguntar de que se trataba, se
les ofreció la degustación de la paella, pero tenían que
seguir su ruta y no quisieron esperar, aún así agradecieron la
amabilidad de nuestro pueblo.
Esto fue todo en la fiesta del Gallo, sólo me queda agradecer la
colaboración y la participación de todos lo que hicieron que
estas actividades fueran posibles.
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