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Julio 2002
Escenarios de Leyenda
Un apasionante viaje...

Escenarios de Leyenda

Biografía de un Festival, de 1961 al siglo XXI
por Manuel Criado de Val

Los escenarios cobran vida en HitaPor Rebollosa pasaba en la Edad Media un antiguo camino, muy transitado que enlazaba la fortaleza de Torija con la de Hita. Cruzaba la villa del Arcipreste y salía por la puerta de Molina y el paraje de Trascastillo, camino de Espinosa de Henares y la Sierra. Ángel Romera Martínez, especialista en una de las ramas menos conocidas de la Arqueología, ha estudiado las marcas de cántaro y alfarero en las grandes tinajas medievales que guardaban el vino en los incontables bodegos de Hita. Él ha estudiado un precioso puente medieval conocido con los nombres de la Paloma y de la Chiquita en las 

cercanías de Hita, que conserva la huella auténtica del paso de nuestro Arcipreste. Un momento que debía incorporarse al Patrimonio Histórico de la Villa.
Desde niño he pasado muchos veranos en Rebollosa de Hita y he recorrido ese camino siempre con la imagen del cerro ante los ojos. Vivir el campo en la infancia es conocer a fondo la "tierra" y sus habitantes para toda la vida.
Cuando estudiaba en la Complutense de Madrid seguí un curso sobre el Arcipreste por José Fernández Montesinos. Recuerdo su figura, medio tumbada en la silla, jugando con los bolígrafos sobre la mesa y hablando, absorto, sobre el Buen Amor, ajeno a la clase, acariciando cada palabra y cada verso del Arcipreste. Durante aquel año sólo tenía yo un pensamiento: entrar a fondo en el Libro de Buen Amor y revivir y ordenar aquel confuso amasijo de aventuras, reales o fingidas, y situar a sus personajes en su auténtico paisaje. Hita era en quellos años "región devastada", cantera abierta para el firme de las carreteras. La  convertirla en un escenario medieval fue la verdadera raiz  de los futuros Festivales. Siguiendo el ejemplo del Buen Amor, deberían unirse en Hita el teatro, los torneos, las botargas, la tentación de halconería, las músicas de Cristóbal Halffter y de Gregorio Paniagua y la larga cadena literaria nacida en la Edad Media. Las cofradías de D. Carnal y de Dª Cuaresma pasearían por las calles junto a los danzantes de Valverde, los "zampanzar" navarros de Ituren junto a los "morraches" de Malpica del Tajo, unidos en una auténtica síntesis hispánica. Un sueño disparatado a 80 kilómetros de Madrid, sin ferrocarril y apenas con algún autocar, sin hospedaje, ni restaurantes, con pocos coches particulares y un pueblo en ruinas. Nadie en Hita creía que pasarían de treinta los espectadores de Dª Endrina.
Recuerdo, como si lo viera, la tarde del primer Festival. Asomado a la balconada donde estuvo la picota, pasé mucho tiempo mirando la carretera en zig-zag que venía por la Vega. Aparecieron a lo lejos los primeros coches, dos, tres luego siete juntos, luego cinco seguidos, unos pocos aislados, ¡un autocar!. Pronto se fueron llenando las eras de una maravillosa cosecha de coches venidos de Dios sabe dónde. Por las calles de Hita las botargas de Beleña y Retiendas corrían a las chicas con sus castañuelas, sus máscaras y cencerros, sonaban las dulzainas segovianas de Serafín y Gregorio y la gente se amontonaba en los puestos de asados y chuletas. Se llenó totalmente la plaza. 

«El Festival era un sueño disparatado
a 80 km. de Madrid»

Recuerdo que el viento movía el  decorado de tela y cómo acudían a sujetarlo por detrás. No sentí miedo porque veía a la gente en la plaza y oía las voces maravillosas de Mª Carmen Prendes, de Julio Goróstegui, de Francisco Valladares, de Mª Carmen Sáez, de Julio Navarro, acompañadas con la música de los Carmina Burana de Carl Orff, que entonces apenas era conocida y no cobraba derechos de autor. Al final, el aplauso inacabable de más de cinco mil personas. Nacía el Festival de Hita y rápidamente vinieron las grandes noticias: Festivales de España, Hita Monumento Histórico, Cenas Medievales y Torneos extendiéndose por España de la mano de Fraga, que no se molestó en decir dónde y cómo habían nacido, se compraba la Casa del Arcipreste y más de veinticinco obras diferentes se estrenaban en el Teatro Medieval. Nació también el Patronato Arcipreste de Hita, creado por Decreto de la Presidencia del Gobierno, con numerosísimos Organismos colaboradores pero sin presupuesto. Hita estuvo a punto de fracasar en un año en el que los tres días que exigía Festivales de España, a cambio de una pequeña subvención, fueron sumergidos por un temporal que estuvo a dos dedos de arruinarme.

La Plaza del Arcipreste albergó los torneos en los comienzos del Festival
El pueblo de Hita tardó bastantes años en incorporarse y hacer suyo el Festival. Fue necesaria una nueva generación, una juventud organizada en una Asociación para que Hita y sus Festivales tuvieran un apoyo unánime. Ni cambios políticos, ni divisiones familiares han sido capaces de impedir que el nombre de Hita y su Teatro Medieval cruzara las fronteras y sea más conocido fuera que dentro de España. El Espíritu burlón del Arcipreste se habrá sonreído viendo a la multitud de investigadores internacionales que han tratado de averiguar su verdadero nombre, mientras todos conocemos su figura familiar, su pensamiento, sus palabras y su "tierra".


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