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| La Ola que nos Azota |
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Está surgiendo en el fútbol español un fenómeno que pone en evidencia la
ética profesional de ciertos personajes del mundo futbolístico.
En 1985 el ambiente comenzó a tomar un aspecto enrarecido, que acabó
saturándose principalmente en 1989.
Ciertos personajes neurálgicos de la presidencia de algún club que de alguna
forma están en la brecha, comenzaron a lanzar amenazas, repulsas e insultos
entre el equipo que está en la cabeza de la clasificación.
En 1989 ha surgido un antimadridismo gestionado y alimentado por los cabezas de
serie del Atleti y Barça.
Gil y Núñez al unísono y como niños enrabietados que no pueden poseer su
juguete, han comenzado a recelar del niño que por merecérselo tiene su
recompensa.
Cómo debemos entender a estos dos señores. Si el Madrid gana tres años
consecutivos Gilito y Núñez se cabrean al no poder romper la barrera, y si por
el contrario el Madrid atraviesa un pequeño bache, es literalmente «una mierda».
Menos mal que el equipo blanco sabe guardar la postura y tanto si el tiempo es
apacible como si es lluvioso el Madrid conserva la ética de un buen deportista.
Claro que el nacionalismo cochambroso de Núñez le lleva a odiar todo lo que no
sea catalán, él no ve en el fútbol deporte, ve una manera de propagar la
superioridad catalana.
Y el pobre señor Gil, ahí lo tenemos intentando alcanzar la primacía, aún
pisoteando al contrario. ¡ Pero tranquilo, que el Rayo es de la comunidad y no
se lo toma tan a pecho!
Bien es cierto, que el Madrid es un brillante imperialista. Acapara ligas,
trofeos, semifinales, sí, un colonialista pero humilde.
Es lógico, para estar en la brecha se requiere un buen equipo, y el mejor es el
que gana. Y si Gil y Núñez no pueden con el Madrid deberán buscar el método,
el sistema o el equipo ideal para hacerlo, así se demuestra el trabajo de un
equipo, y no lanzando insultos y repulsas fruto de la codicia.
José Ignacio Blas
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