En estos días de verano, sentado en una butaca, tomando
algo y charlando; veo la plaza llena de niños que juegan y corren y los observo
durante un tiempo. No, no es nada corriente esta imagen en el pueblo. Sí,
resulta que ha llegado el verano, tiempo en que Hita recobra cierta juventud.
Pero sólo se trata de un espejismo, que esconde la realidad.
Con esta observación quiero llegar hasta un grave problema que afecta a Hita,
como a tantos otros pueblos. Me refiero a la despoblación. Hace tiempo que
estudié un poco el proceso de evolución de la población en Hita. Se trata de
un proceso largo, pues larga es su historia.
Estudiando la evolución de la población en un pueblo, se deducen los
acontecimientos más importantes que se han producido en todos los órdenes
(religioso, político, económico y social). El proceso demográfico de Hita,
sigue unas líneas generales o etapas como cualquier otro: origen (se inicia el
poblamiento), crecimiento de la población y momento de máximo apogeo,
decrecimiento y despoblación. Pues bien, Hita se encuentra hace ya mucho tiempo
en esta última etapa que puede significar el fin de un largo camino de más de
2.000 años de historia.
Es interesante intentar reconstruir de forma muy tenue el proceso demográfico
de Hita:
De lo que estamos totalmente seguros es del origen, con una población tribal
prerromana de la que se sabe muy poco y que tenía una economía autárquica o
de subsistencia. A partir de estos primeros habitantes podemos suponer un
crecimiento con el establecimiento del dominio romano; con la llegada de los
romanos surge un mayor comercio (anteriormente tenemos el trueque) debido a la
introducción de la moneda que llega por medio de la calzada que pasaba por
Hita. Esto da origen a un crecimiento económico y por lo tanto
social-habitacional.
Podemos seguir suponiendo un crecimiento de la población hasta la invasión árabe.
Bajo el dominio árabe, Hita siguió engrandeciéndose. En este periodo debió
surgir un gran desarrollo, la agricultura y la ganadería. Se incrementarían
los artesanos, comerciantes, funcionarios, etc.
En 1085 Hita es reconquistada y seguidamente se produciría una repoblación
entre 1085 y 1109. En el siglo XIII Hita vive una etapa de prosperidad y
riqueza, al igual que la comarca toledana. La población de Hita en este periodo
aumenta con rapidez, como dice Gonzalo de Berceo al referirse al pueblo como
“fondón bien poblado”. En Hita se da la repoblación concejil y adquiere un
fuero propio. En este periodo supone una gran ayuda para Toledo y podemos
destacar la labor de los caballeros mozárabes de Hita en las campañas de
Alfonso VI y de Alfonso VII.

Uno de los factores importantes que producirán la despoblación será la
pacificación del territorio, con lo cual se pierde la importancia estratégica
y militar de Hita. De todas formas la población sigue aumentando al igual que
la importancia de los judíos en la localidad.
En el siglo XIV se elige a Hita como tesorería judía de Samuel Leví por
encargo de Pedro I. Podemos señalar este siglo como el momento de máximo
apogeo. En 1348 aparece la peste negra que detiene el crecimiento demográfico.
Se culpa a los judíos de provocar esta epidemia y se les persigue. Conviene aquí
hacer un paréntesis para hablar de los judíos, ya que su importancia es
fundamental. Es interesante destacar que los judíos en Hita no vivían
constituyendo un barrio apartado (una judería), sino mezclados con los demás
grupos sociales y tenían incluso criados cristianos. También podemos decir que
tenían dos sinagogas en el pueblo, lo cual demuestra su importancia. Si hacemos
un análisis de la población en este siglo, podemos encontrar una población
heterogénea, como la de Toledo. Encontramos a los castellanos y mozárabes
ocupados de la guarnición militar, a los judíos poderosos por su riqueza,
dedicados al prestamismo y recaudo de impuestos y a los moriscos y mudéjares
ocupados en los oficios de labradores, artesanos, etc. Esta sociedad tan
peculiar queda plasmada en el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita
.
En el siglo XV, debemos hablar de D. Íñigo López de Mendoza, Marqués de
Santillana, señor de la tierra de Hita, que supone el último freno a la
despoblación y la decadencia de Hita. Destacó por su reconstrucción de
grandes (casas) edificios y por la del castillo y murallas (1441-10 años).
Convierte al pueblo en un centro comercial y agrícola importante.
La tierra de Hita, cuyo señor era el Marqués de Santillana estaba formada por
una serie de aldeas que Hita dominaba jurisdiccionalmente, estas aldeas eran
Padilla, Valdearenas, Muduex, Utande, Caspueñas, Valdegrudas, Rebollosa, Cañizar,
Torre del Burgo, Taragudo, Valdeancheta, Copernal, Alarilla, Ciruelas y Heras de
Ayuso.
A finales del siglo XV (1492), son expulsados los judíos. De Hita salen sesenta
familias judías, pero muchos vuelven conversos y se desarrollan procesos
inquisitoriales (se dan cerca de treinta procesos de la Inquisición). Con la
expulsión de los judíos se produce una crisis económica (hay que tener en
cuenta que con ellos desaparece la explotación vitivinícola y el mercado
lanero).
En esta época, la de los Reyes Católicos, con la expulsión de los judíos,
desaparece el barrio alto en el que se encontraba la Iglesia de Santa María.
Podemos ahora hacer un resumen de las causas que nos llevan hasta la decadencia
de Hita en el siglo XVI:
Primeramente, la pérdida del valor militar, la peste negra, la emigración
morisca y la expulsión de los judíos (además de los procesos
inquisitoriales). Podemos resumir estas cuatro causas en una fundamental: la
caída del estado feudal y la llegada de la monarquía hispánica moderna con
los Reyes Católicos.
De todo esto deducimos que Hita ha sido fundamentalmente una villa medieval o
una villa mozárabe.
A partir de ahora el decrecimiento
de la población se mantendrá constante. En el siglo XVIII, destaca la feria de
Hita como un fenómeno de carácter económico. A principios del siglo XIX la
guerra de la Independencia es un momento más de deterioro.
Ángel Luis Trillo
