Quizás
con más voluntad que acierto, como decimos los aficionados, intentaremos
explicarnos y llevar hasta vosotros una reflexión sobre el significado o
contenido de algunas palabras, que no sabemos si es que hemos olvidado o que
nunca existieron para nosotros al relacionarnos socialmente.
Quizás no sea el tema a tratar, en esta publicación, donde todos tenemos las
puertas abiertas, el lugar para colaborar con un artículo cuyo contenido lleve
elevadas dosis de crítica, porque quizás también, no nos ha llegado con
suficiente claridad esa corriente, esa modernidad o conocimientos que nos
aproxime a los nuevos modos y maneras con los que tenemos que enfrentarnos como
comunidad, a los nuevos tiempos difíciles como todos, que nos toca vivir. Por
todo ello y por no ser este el fin perseguido, vamos a huir de la crítica
personal, centrándonos más en una autocrítica colectiva, en una búsqueda del
error. Ello nos parece más constructivo y si nos permitís hasta más honesto.
Seguramente intuís ya, que nos estamos refiriendo a la erosión que nuestra
convivencia padeció el pasado verano.
Pues bien gentes, sobre todo gentes jóvenes de nuestro pueblo, vamos a enumerar
algunas de las palabras a las que antes nos referíamos, y después relataremos
unos hechos, tratando de adivinar si estos hechos hubieran ocurrido así si hubiéramos
dado el sentido e importancia necesaria a dichas palabras.
Estas palabras podrían ser: OBJETIVO, DEMOCRACIA, DIÁLOGO, DISPOSICIÓN,
LIBERTAD, COMPROMISO, RESPETO, COLABORACIÓN, OPOSICIÓN, CRÍTICA, CONCORDIA,
OPINIÓN, ACERCAMIENTO, CORDIALIDAD, ARMONÍA Y TOLERANCIA. ¡Uf! Demasiado
pollo para tan poco arroz. No nos sentimos capaces. Vamos a dejarlo en dos: la
primera y la última, OBJETIVO y TOLERANCIA.
Pasemos a los hechos sin olvidar en ningún momento nuestras palabras OBJETIVO y
TOLERANCIA. Los hechos, y vosotros sabréis corregirnos y matizarnos, son los
ocurridos en las dos últimas fiestas de los Toros, 1985 y 1986 y en la abortada
de 1987. Podríamos habernos retrotraído a tiempos anteriores al 85, pero sería
el cuento de nunca acabar, un túnel cada vez más negro y sin fin.
Veamos pues:
TOROS 1985
Prácticamente nadie o casi nadie asiste a las dos reuniones convocadas por el
Ayuntamiento para tal fin. Nadie o casi nadie asiste, y por tanto no sale Comisión.
Cuando ya se da por hecho que no hay Toros el Ayuntamiento decide tener fiestas,
encargándose él mismo con alguna colaboración ante el no querer saber nada de
la mayoría de la gente, sobre todo de la gente joven.
¿Dónde estuvo el fallo para que esto ocurriera? Recordemos nuestras palabras
por orden:
OBJETIVO. A nuestro modo de ver este fue el fallo principal: el OBJETIVO. Más
claro. Por las razones que fueren toda la gente que pudiendo ir (el bar de la
Plaza y aledaños estaban llenos) no fue es porque en sus esquemas no figuraba
la palabra OBJETIVO de que hubiera Toros. Es más, hasta se puede pensar que por
parte de algunos el OBJETIVO fuera el contrario, que no hubiera Toros. Todo ello
no presupone una crítica, sencillamente los hechos tal cual.
TOLERANCIA. Tal vez la ausencia a las reuniones se explique con la falta de
TOLERANCIA con vaya usted a saber que hechos, aunque quizás, cada uno en
particular sí lo sepa.
TOROS 1986
Asistencia a la reunión no muy numerosa. Discrepancia de fechas. Votación de
acuerdo con el Concejal de Cultura. Sale fecha contraria a la que proponía el
Ayuntamiento. Sale Comisión numerosa, todos ellos jóvenes. Rigurosidad y
distanciamiento por parte del Alcalde hacia la Comisión.
Vayamos de nuevo a nuestras palabras:
OBJETIVO. Al menos ante la gente que asistió a la reunión estaba claro que
todos queríamos Toros. Hubo unas discrepancias de fechas y se resolvió quizás
de la única manera posible, votando.
TOLERANCIA. No sobró. La respuesta de la juventud, o de una parte muy
importante de la juventud, al salir la fecha que ellos querían podía tener una
doble lectura. Lo nunca visto. La Comisión más números a de los últimos años.
Y por parte del Alcalde también fue una novedad sus exigencias de reglamento y
rigor. No obstante si no sobró TOLERANCIA, debió haber suficiente cuando con
problemas hubo fiesta.
TOROS 1987 (fiesta abortada)
El Ayuntamiento fija la fecha en enero, contraria a la votada el año anterior.
Que nosotros sepamos, nadie hace reclamación formal hasta el verano. Llamada a
la reunión en día laboral. Asistencia masiva con relación a años anteriores.
Discrepancia de fechas. El Alcalde no accede a votación.
No se forma Comisión. Resultado: no hay Toros.
Vayamos otra vez a nuestras palabras:
OBJETIVO: la fiesta. Pues no señor. El OBJETIVO no era la Fiesta. Al menos eso
nos parece a nosotros después de analizarlo fríamente. La fecha era el
pretexto más que la espoleta para tararse los trastos a la cabeza. Si el
OBJETIVO hubiera sido de verdad la Fiesta hubiéramos sabido dialogar. Hubiéramos
buscado una tercera vía. Pero ¡ca! ¡Qué tontería! Resultado: un Pueblo sin
Fiestas que sería lo de menos si no fuera por todo lo que ello podía acarrear,
y de hecho acarreó, en la convivencia del Pueblo, debido, según nuestro
entender, a una falta total y aquí viene la palabra de:
TOLERANCIA. ¡Qué cada palo aguante su vela! Pero el resultado fue bochornoso.
¿Cuántos perdieron un minuto de su tiempo en pensar dónde se podía y dónde
no ceder? ¿Cuántos sopesaron el desaguisado que se avecinaba en la
convivencia, si se nos apura, hasta en las mismas familias?
Ya ha pasado, ¿pasado? Pero os aseguramos que hubo gentes
que sintieron vergüenza como individuos integrantes, oficialmente o no, de una
comunidad.
Todo lo expuesto no es más que una provocación para reflexionar.
Inevitablemente en toda relación social surgen problemas y vivir en libertad
exige unos comportamientos determinados. No es la intención de estas líneas
buscar culpables, sino soluciones, pero si hubiera que definirse diríamos que
la culpa es de todos, si bien de unos más que de otros, dependiendo de múltiples
circunstancias. Por eso pensamos que la TOLERANCIA, sobre todo cuando hay un
objetivo común, es una necesidad, y hasta una obligación para quien tiene en
su mano la salida de un conflicto y porque en última instancia, y esto no lo
decimos nosotros sino un gran pensador, todo depende de las circunstancias en
que la personalidad del individuo se ha desarrollado.
Tal vez, cuando nos expresamos con frases tales como ¡y punto! A continuación
deberíamos decir ¡y coma! Cuando decimos ¡se acabó! Quizás a continuación
deberíamos decir ¡por hoy! Cuando decimos ¡no hay más que hablar!
Posiblemente es que hablar, hablar, no hemos hablado nada.
De todas formas, tampoco nos toméis demasiado en serio. No pretendemos ni estar
seguros de tener la razón total ni la verdad absoluta. Solamente, y nos
imaginamos que como a todos, no nos gustaría sufrir un verano otro verano
igual.
Posiblemente este artículo os parezca, o sea un bodrio. Si es así, dadle rápidamente
su merecido y “archivarlo” donde mejor os parezca.
La Redacción
P.D. ¡Ah! De una cosa sí estamos bastante seguros. Lo de
por c. está anticuado. Ya no es de hombres. Sobre todo de hombres que creen en
la fuerza... Pero de la razón
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Teníamos muchas otras cosas que contar y más
importantes en el Editorial, hemos recibido hasta presiones, teníamos otros artículos
e incluso otra Editorial preparada. Pero al final no nos hemos atrevido a
publicar nada de esto, y sólo por una razón: ES NAVIDAD