Fiesta a fiesta, pasa el año. El refranero popular hace hincapié en ello y
lo une en sus refranes con "el tiempo" que es la otra inseparable y
milenaria medida popular del paso del año. Pensemos en una fiesta; la mayor de
todas vista desde el ángulo religioso, o una de las mayores: la Navidad. Pero
fijémonos no en nuestra Navidad sino en la de nuestros abuelos. Sólo por
curiosidad y recuerdo de un tiempo ya pasado en el que la tradición popular
contaba mucho. Recordemos viejos tiempos y que cada uno compare con los actuales
Pasadas ya las "matanzas", ya colgados los chorizos y morcillas en los
techos de las cocinas; en este último mes del año, frío, de escarchas, hielos
y nieves; como se suele decir: "año de nieves, año de bienes".
Recogiendo ya la oliva en el campo, echando la lumbre en la chimenea. Yo me
imagino el pueblo aletargado, con montones de chimeneas humeantes, pasando los
días. Trabajando las gentes. El pastor en los cerros con un rebaño. El
campesino en el campo. El leñador en el monte. Llega la Navidad.
La ilusión quizá estuviera en los niños, quizá ellos fueran un poco felices
haciendo el Belén en la escuela y pidiendo el aguinaldo por las calles
empedradas del pueblo, cantando villancicos:
Ya viene la vieja
con el aguinaldo,
se la hace mucho
y lo viene pizcando.
Danos aguinaldos
señora beata,
de aquellos higuillos
que hay en la poyata.
Estos poemillas navideños, llamados popularmente villancicos nos hablan de
la tradición, del estado social y cultural de todo un pueblo en sentido
general. Son parte de la tradición popular y como característica importante
encontramos la transmisión oral, o como se suele decir "de padres a
hijos".
25 de diciembre. Navidad. Ha nacido el Señor en el portal de Belén. Suenan las
campanas, la gente camina hacia la Iglesia. El día anterior quizá fueron
también a la Misa del Gallo. La celebración individual se daba a nivel
familiar y de vecinos.
Allí en la cocina, sentados en sillas y banquetas, al lado de la lumbre. Un
poco de alegría a base de villancicos y unas pocas "golosinas"
navideñas. Una Navidad más bien pobre, ¿pero quién sabe si más feliz? Allí
estaban abuelos, padres e hijos y demás allegados, con sus zambombas, almireces
y botellas con relieve. instrumentos muy caseros. Incluso de fabricación casera
como la zambomba, para los que sólo se necesitaba un bote, un trozo de piel de
cordero curtida y una paja de centeno. Pasaba la velada entre risas y cantos al
calor de la lumbre. Fuera las calles vacías, en la penumbra, puede que cayendo
la nieve, y los tejados blancos como los de un belén; el pueblo como dormido en
la noche invernal.

La Virgen camina a Egipto
desde Egipto va a Belén
a la mitad del camino
pide el Niño de beber.
Calla Hijo de mi vida,
calla Hijo de mi bien
los arroyos bajan turbios
las fuentes se han secado
y no se puede beber:
Allá arriba hay un lindo naranjel
con naranjas y limones
que más no puede tener
y el hombre que las guarda
es un ciego que no ve.
Ciego dame una naranja
para este niño que trae sed,
entre usted buena señora
y coja las de menester.
Tantas como iba cogiendo
tantas iban floreciendo
y el ciego comenzó a ver.
¿Quién será esta gran señora
que a mi me ha hecho tanto bien?
Soy la Reina de los cielos
que camina hacia Belén.