El suelo de la iglesia de San Pedro se encontraba
repleto de lápidas sepulcrales de los hidalgos de Hita. Tras las
destrucción de la Iglesia en la Guerra Civil, las lapidas fueron
trasladadas a la iglesia de San Juan por iniciativa del cronista
provincial Layna Serrano.

Pinchando sobre las lápidas, son
ampliadas.
En la obra de consolidación de las ruinas y acondicionamiento de las
ruinas que se hizo a finales de los 90, las únicas lápidas, o fragmentos,
que quedaban en el entorno de la iglesia fueron colocadas en el suelo para
evitar su expolio. Tres fueron colocadas frente al escenario y una en uno
de los huecos de las antiguas capillas.

Los sillares de la iglesia que no fueron utilizados para la
construcción del escenario fueron colocados en los laterales de las
ruinas.

Ultima actualización:
15/01/2005