La fiesta de los toros
La fiesta de los toros de Hita tomó un nuevo rumbo en el año 1990 que la ha conducido hasta la entrada del siglo XXI. Tras cinco años de polémicas, en aquella reunión -que se podría calificar como histórica- en la que se preparó la fiesta del 90, se fijaron las nuevas fechas y sentaron unas bases para el futuro, quedó claro que la fiesta no debería limitarse a unos toros y unas verbenas. El paso de los años ha hecho consolidar esta fiesta como una de las referencias en los alrededores de nuestro pueblo. La nueva fecha consiguió que surgieran las peñas como motor de esta fiesta que pagamos entre todos los hiteños.
Llegados al año 2001 nos encontramos de nuevo, como sucediera a mediados de los 80, con que en la reunión en la que se debe formar la comisión de fiestas no aparecen voluntarios para componerla, reclutándose posteriormente de manera arbitraria.
Hemos avanzado bastante desde los años 80 y es imposible que volvieran a ocurrir los sucesos de entonces, pero tampoco olvidemos que los detonantes de aquellas situaciones vuelven a repetirse.
Lo primero que debemos tener claro es qué tipo de fiestas queremos, porque el modelo que tenemos en este momento no tiene la necesidad de ser el único. Ahora bien, si queremos mantener éste modelo, aunque sea en constante evolución, es necesario analizar lo que sucede.
La Comisión.
Todos los años el Ayuntamiento convoca a los vecinos para que salgan unas cuantas personas que se encarguen de organizar esta fiesta. La labor de estas personas es complicada y desagradecida, conjugar los deseos de tantas personas a la hora de preparar una fiesta es una tarea casi imposible. Para ello se suelen realizar reuniones posteriores para ratificar las decisiones tomadas. Cada vez estas reuniones son menos habituales primando los comentarios en la calle y en el bar. No siempre se atiende a los deseos de una inmensa parte de los "pagantes" de la fiesta, con la justificación de que es lo acordado en las reuniones. Aquí nos encontramos con la primera contradicción importante: Si lo que se debe hacer es lo que se acuerda en las reuniones ¿por que la comisión no ha salido de una reunión? No olvidemos por otra parte que a las reuniones acude muy poca gente, casi siempre los mismos, y que en ellas es casi imposible aportar una sugerencia que choque con las ideas de algunos, pues el desorden de estas reuniones es una lamentable tradición.
Recordemos que oficialmente es el Ayuntamiento el que organiza la fiesta, pero que en la práctica éste no debería intervenir en las decisiones de la Comisión representante del pueblo que paga la fiesta. El Ayuntamiento no paga nada de la fiesta y tan solo debería intervenir en los aspectos "legales" y en prestar toda la colaboración posible.
La Fecha.
En la reunión de 1990 se acordó consensualmente que la fiesta se debería celebrar el último fin de semana de agosto siempre y cuando quedaran cuatro días de agosto por detrás (la mayoría de la gente tiene vacaciones en agosto y no desea enlazar las fiestas con la vuelta al trabajo). Esto llevará a una horquilla de fechas que tardaría al menos siete años en cerrarse. En 1995 y sin haberse cerrado el ciclo por completo se llegó a la conclusión de que cuatro días por detrás eran pocos y en una reunión se propone dejarlo en cinco días de agosto por detrás de la fiesta. El ciclo ya se cerró ya ha habido fiestas en todos los fines de semana entre el 20 y el 26 de agosto (domingos). Sin embargo este año se vuelve a cambiar, ya sin ninguna razón objetiva, simplemente arbitraria. Parece ser que coinciden menos fiestas de otros pueblos cercanos el día 19 que el día 26. Si precisamente se había conseguido algo en los últimos años es no depender de otros pueblos, las fiestas de Hita han conseguido tener su propio prestigio y han sido otros pueblos de alrededor los que han modificado sus fechas en función de Hita, y de esta manera los bares pagan más. Hay gente a la que esto le ha fastidiado pues las fiestas se acercan mucho al día 15, pero cada vez somos mas conformistas y aceptamos todo lo que nos echen sin quejarnos.
Los pagos.
Hace pocos años el principal motivo para no pertenecer a la comisión era el "talego". Tener que ir cobrando durante todos los días de la fiesta uno por uno con lista en mano a todo el pueblo era una labor desagradable. Esto ya ha desaparecido hoy en día todo el mundo va a pagar "religiosamente" en las horas establecidas por la comisión. El "descuento" aplicado a estos pagos ha sido uno de nuestros "inventos" exportados a los alrededores. Las cuotas han evolucionado bastante desapareciendo distinciones entre solteros y casados e incluyendo sólo la edad. El método para establecer las cuotas nunca será perfecto y es imposible realizar un baremo de pago con relación al disfrute, hay quien aboga por una cuota plana y quien prefiere una más escalonada. El método será siempre criticado pero no creo que sea ningún problema, si bien los problemas surgen más por determinar quién debe pagar. Ser retrógrados y tener actitud tiránica -aunque solo sea en los carteles- debería ser lo último, los motivos objetivos deben prevalecer siempre a los arbitrales. Si solamente queremos ingresar dinero puede que nos encontremos con el efecto contrario, podríamos encontrar casos en los que por actuar un año de forma autoritaria se han perdido más cuotas para años sucesivos. Que paguen los peñistas, por ejemplo, se me ocurre como una solución objetiva muy válida. Y una sugerencia, ya en el siglo XXI debería poder llegar el cobro bancario o mediante tarjeta.
El presupuesto.
Las fuentes de ingresos de la fiesta de hoy ya no dependen únicamente de las cuotas como hace años, se han buscado otras fuentes de ingresos como los bares o la publicidad que incluso superan a las cuotas. Esto hace que haya personas que paguen más dinero que un vecino. Pero no podemos caer en la falsa idea de que por pagar un anuncio (o por conseguir muchos anuncios) ya se tienen los mismos derechos que por pagar una cuota. La fiesta la organiza el pueblo y el pueblo es el que decide sobre la fiesta, es el pueblo el que pone las condiciones para los bares o el que establece la publicidad en los programas. Esto debería se un principio irrenunciable y su olvido nos puede traer malas consecuencias en el futuro. Como al principio decía, el modelo de fiesta puede cambiar, y que sean las empresas las que organicen la fiesta, pero éste no parece ser el caso. Sin embargo nos encontramos con que se cambia la fecha de la fiesta porque alguien paga más dinero o se toman decisiones arbitrarias por quienes consiguen más dinero. Tampoco se debe ser radical y despreciar estas ayudas, hay que tenerlas en cuenta y valorarlas, pero jamás superponerlas a los deseos del pueblo. Hay dos maneras de intervenir en la fiesta (cuotas y diversión aparte), mediante un contrato realizando un servicio a cambio de una contraprestación económica o colaborando desinteresadamente. Cuando uno forma parte de la comisión, o colabora sin formar parte de ella, lo debe hacer desinteresadamente y sin tratar de obtener nada a cambio, que trabajemos mejor o peor será más o menos criticable pero lo demás es miserable.
Cada año queremos mejores fiestas y el presupuesto crece y crece, seis millones quizás resulten excesivos para nuestro pueblo, pero no tiene nada de malo si así lo asumimos. Se pueden conseguir aun más ingresos, y también se puede evolucionar en la organización sin necesidad de subir las cuotas. Numerar el palenque, por ejemplo, puede que sea muy rentable pero para un espectáculo "serio".
Si nos centramos en los gastos poco queda aparte de música y toros, y a muchos nos parece una pena. Se retiraron los fuegos artificiales por peligros y por las ovejas, pero muchas tarde de verano cuando vemos en los alrededores las palmeras de luz nos preguntamos si en ese pueblo habrá o no ovejas. En cuanto a la peligrosidad hoy en día formamos parte del consorcio de bomberos ¿para algo servirá? Creo que los motivos son más económicos que otra cosa y lo demás son excusas. La verdad es que los fuegos artificiales son una de mis debilidades pero le gustan a mucha gente. Si a los que nos gustan lo exigiéramos un poquito más, quizás se realizarían como ha ocurrido por ejemplo con el encierro matutino, pero bueno, somos conformistas.
Las peñas.
Nos agrupamos en peñas para pasarlo mejor, sin olvidar que a veces disfrutamos con las polémicas y con las charlas, y las peñas son uno de los mayores foco de diversión de las fiestas. Nos juntamos con nuestros amigos o nuestras personas afines, y pretender una organización estricta en esto es impensable, pero un poquito no está de más. No se puede exigir sin ofrecer, ni ofrecer sin exigir. Lo que se ofrece y lo que se exige algún día debería ponerse sobre la mesa.
La música.
Qué discutido es este tema. Si el dicho de "sobre gustos no hay nada escrito" viene bien en algún sitio, es aquí. Como en casi todo primero debemos saber lo que queremos y después que la suerte acompañe. El hecho de separar grupos para gente mayor y joven no está mal. En cuanto a los disfraces, pues lo mismo, si queremos que ocurra como hace unos años habrá que hacerlo como hace unos años, parece que baile de disfraces sin baile no funciona. Una cosa más, algo que recuerdo siempre que se comenta el consabido tema de las orquestas, el año que más gente había en la plaza y que más gente había bailando fue el año que tuvimos el grupo que en general menos gustó. Puede que se dieran muchas circunstancias dispares, pero el hecho fue así.
Los toros.
Hablamos de la fiesta de los toros ¿no? Ya no se realmente si es de los toros o bien de la rivalidad, del tamaño, de la bravura, de los "adolfos", de la cantidad,... Volvemos a lo de siempre ¿qué queremos? Parece ser que se quiere encierro por el campo, por las calles, vacas por la noche y por el día y un espectáculo taurino la tarde del domingo. Ahora bien, y en los términos en los que está planteada la fiesta ¿el presupuesto da para todo eso? Si da pues muy bien, y si sobra, pues traigamos toros de calidad que está muy bien. Si el presupuesto no se puede estirar lo suficiente, pues recortemos según lo ya explicado. De los toros es de lo que menos entiendo y lo que menos me gusta (ojo, como yo hay muchos) pero entiendo que sean parte importante de la fiesta. No quiero entrar a hablar de mayorías, pero haciendo eco de las palabras de mucha gente es preferible más espectáculo popular y menos espectáculo "serio", y si queremos un espectáculo "serio", hagámoslo de verdad. La impresión que da es que cuatro personas parecen tener la verdad absoluta en el complicadísimo mundo de los toros. Por cierto, las vacas son divertidas para el que las ve y para el que participa y dicen que crean afición.
Lo que está claro es que si nos conformamos con todo acabaremos pagando 100 € de cuota y tendremos una fiesta que siga sin satisfacernos, porque al fin y al cabo nos divertimos y ya está. No se trata de polemizar, se trata de hablar, de corregir los errores y de mejorar. Necesitamos menos despotismo y más diálogo, y de esta forma puede que se consiga que al año que viene sí salga comisión.
23 de junio de 2001
© J. Luis Yáñez
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