Pasado, presente,...
Hace cuatro años dejé de ser alcalde de Hita y hace dos comencé a escribir
estos comentarios. En mis archivos desde entonces tengo guardados algunos
comentarios que no vieron la luz, muchos se quedarán en el tintero porque me
parece que es momento de pasar página, sin embargo antes de pasar esta página
dejaré anotados otros que precisamente sí pueden salir ahora que han quedado
demostradas muchas de mis posturas políticas ante Hita.
Hace cinco años ya manifesté a algunos amigos mi deseo de no repetir como
candidato a la alcaldía de Hita. Es cierto que durante los anteriores siete años
en labores de gobierno en el ayuntamiento tuve muchas satisfacciones, sin
embargo también fue muy duro y limitó mi desarrollo profesional. Esta dureza
se hacía más extrema cuando uno se topaba de frente con un muro infranqueable
levantado por otras instituciones. Sin embargo las enormes inversiones
realizadas en aquella época por el ayuntamiento me obligaban moralmente a
seguir, máxime cuando sobrepasaron su presupuesto y era necesario afrontar este
exceso en los próximos años. Cierto es que me tranquilice cuando supe de
algunos movimientos políticos que se empezaron a producir y respiré cuando
Amparo me llamó me llamo para anunciarme la candidatura con la que se
presentaba.
Tras la composición del nuevo ayuntamiento en 1999 con Amparo como alcaldesa
seguí colaborando, menos de lo que me hubiera gustado ya que mi cansancio era
importante. Pero pasados unos meses algunas actitudes personales me desanimaron
profundamente. No estoy tratando de echar la culpa a nadie, y quizás fuera yo
el principal culpable, el caso es que a uno se le quitan las ganas.
En cuanto al gobierno del ayuntamiento durante estos últimos cuatro años el
balance es positivo, creo que se ha realizado en líneas generales un buen
trabajo. Sólo voy a apuntar lo que a mi juicio han sido unos puntos negros como
el cemento del cubo de la muralla y la pavimentación de la calle de la cerería,
que son actuaciones que ya no tienen solución. Hay otras actuaciones que también
considero negativas, pero por ser asumidas, modificables o de menor importancia
no creo que sea momento de criticar cuando, como digo, creo que el balance es
positivo.
No quiero incidir sobre otros comportamientos políticos que aún afectando a
nuestro pueblo vienen desde fuera, y es que a pesar de todo siempre he querido
lo mejor para Hita. Me molesta por otra parte esa doble moral que se utiliza según
conviene. Hay muchos principios, por ejemplo, válidos para estar contra la
pasada guerra de Irak incompatibles con la política que han mantenido otras
instituciones hacia nuestro pueblo. Pero esta hipocresía está mayoritariamente
asumida y por mi parte descontada.
No menciono tampoco las actitudes con respecto a la fiesta de los toros, y más
concretamente a la de 2001, y no porque no fueran negativas, sino porque creo
que está ya explicado en estás páginas.
Respecto al futuro, seguiré trabajando por Hita. Soy de nuevo concejal del
ayuntamiento y en la medida de mis posibilidades aportaré lo que esté en mi
mano. Quizás el resultado de las pasadas elecciones sea uno de los peores para
Hita si se analiza desde el punto de vista de la aritmética de las políticas
sectarias, pero aún así trataré de aportar mi granito de arena para
mitigarlo. También por esto seguiré con estos comentarios y reflexiones,
dejando una puerta abierta a la reflexión, al debate y al enriquecimiento;
buscando siempre lo mejor para nuestro pueblo. Insisto en esto último y
recuerdo que cuando era alcalde en más de una ocasión acepté la divulgación
de comentarios contra mí pero que siempre pensé (a veces con resignación) que
eran positivos para Hita.
Con estas líneas no pretendo excusarme, tampoco justificarme. Las
circunstancias en ocasiones nos vienen dadas aunque a veces las creemos nosotros
mismos, pero son las que son. Cuando hay un objetivo común estas no deben ser
ningún obstáculo para entenderse.
Hita, 15 de junio de 2003
© J. Luis Yáñez