Las calles de un Conjunto Histórico

Conjugar comodidad y economía con el respeto al patrimonio a veces es muy complicado y sobre todo en el caso de las pavimentaciones de las vías urbanas. En Hita hay muchos kilómetros de calles en el casco antiguo y para afrontar un futuro prospero parece imprescindible el contar con unas vías cómodas para acceder a cualquier parte del pueblo. Es impensable que en pleno Siglo XXI haya gente que tenga que pisar barro en las puertas de su casa o que en caso de necesidad ni tan siquiera una ambulancia pueda acceder a determinadas zonas en algunas épocas del año.

Hasta el momento, en nuestro pueblo se han adoptado diversos tipos de pavimentación. En el centro del casco histórico, la piedra es la predominante. Algunas calles están pavimentadas únicamente con piedra, algo que eleva significantemente el coste de estas pavimentaciones ya que tiene que ser colocada a mano y la mano de obra es algo cara. Con lo que ha costado pavimentar todo el centro del pueblo con piedra se podría haber pavimentado todo el pueblo con asfalto. Sin duda se habría mejorado en comodidad pero no creo que hubiese sido una solución acertada (tal vez con todo el pueblo pavimentado desde hace años su futuro habría sido más próspero y en este momento estaríamos quitando el asfalto para colocar piedra y... O tal vez todo el pueblo pavimentado de asfalto habría originado un crecimiento desmedido y con una menor conciencia hacia nuestro patrimonio y ya sería demasiado tarde...). La pavimentación sólo con piedra tiene su continuación en muchas calles con una mezcla entre franjas de hormigón y cuadros de piedra, solución que siendo bastante más económica resulta muy estética. En el casco histórico también existen pavimentaciones a base de adoquines de hormigón, hormigón liso o asfalto. Todos estos tipos de pavimentaciones creo que siguen siendo válidas teniendo en cuenta su contexto, y pienso que en el caso de Hita se ha actuado hasta el momento con gran acierto en cuanto a la elección de las calles a pavimentar y su pavimento (alguna oveja negra podría apuntar en la que yo tengo algo de culpa).

No descartemos el asfalto para algunas calles, es una solución económica y por el precio de pavimentar unos metros con piedra podríamos dejar algunos cientos sin barro. El núcleo central del pueblo ya está en su mayoría bien pavimentado, deberíamos tratar de llegar sin barro a las zonas más alejadas y altas del pueblo, y en algunas calles el asfalto es la solución más rápida y económica y para nada afectaría al conjunto histórico de Hita. A muchos, en su borrachera de purismo patrimolialista, les sale sarpullido cuando oyen la palabra asfalto, pero les diré que asfalto hay en conjuntos declarados patrimonio de la humanidad y que para mantener tramos de piedra también es necesario que las calles lleguen a lugares dónde hoy por hoy el asfalto parece la única solución.

Volviendo a la piedra, las nuevas pavimentaciones en piedra que se han realizado en Hita han sido hechas en su mayoría con piedra pequeña y todas tienen algo en común, han sido realizadas con piedra de sílice, muy distinta a la piedra caliza con la que estaban realizados todos los empedrados antiguamente. Muy pocas son las calles que quedan con ese tipo de empedrado en aceptable conservación. Y difícil es su conservación ya que el son incómodas para el tráfico rodado que las deteriora poco a poco, caras de mantener, y excesivamente costosas de reconstruir. Conservar, por ejemplo uno de los tramos de la calle de Garay supondría dejar aisladas unas cuantas fincas al tráfico rodado. El tramo lindante con la Casa del Arcipreste de la calle de San Blas parece ya demasiado deteriorado como para que sirva de muestra de estos empedrados. Sin embargo hay unos metros que todavía estamos a tiempo de salvar. Se trata de la calle de la Cerería entre las Ruinas de San Pedro hasta mitad de camino de la Iglesia de San Juan. No se si históricamente tendrá gran valor pero sin duda es un claro ejemplo de como estaban pavimentadas las calles de Hita desde hace cientos de años hasta nuestros días. Mantener este tramo intacto es algo sumamente sencillo, ya que se puede convertir sin ningún problema en una calle peatonal, pues paralelamente a esta calle, saliendo de ella y retornando a ella, está la calle de la Virgen de la Cuesta. La calle de la Virgen de la Cuesta es una de esas calles a las que el asfalto les vendría como anillo al dedo, resolvería cualquier problema de circulación y no causaría ningún destrozo. El restante tramo en malas condiciones de la calle de la Cerería podría ser restaurado en su piedra caliza original, y al no tener que soportar problemas de tráfico, su restauración no ofrecería costes excesivos. Nos encontraríamos de esta forma manteniendo la tradición y el patrimonio sin problemas económicos ni de comodidad, y quedaría en esa parte del pueblo una preciosa calle que acompañada de otros elementos de mobiliario urbano la convertirían en un encantador lugar de paseo.

Más calles hay y seguro que más ideas...

5 de junio de 2002

 

© J. Luis Yáñez

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