XXXI Festival Medieval de Hita
Sábado 6 de julio de 1996

Programa
|
18:30 |
Alarde en la Plaza del Arcipreste |
|
19:00 |
Torneo Competición. En en el palenque |
|
Ejercicios a caballo de: Bohordos, Estafermo, Sortijas y Cañas |
|
|
Combate de Don Carnal y Doña Cuaresma, Danzas |
|
|
20:30 |
Meriendas (único acto no gratuito), Botargas, Dulzainas, Artesanía Popular, Rincón Medieval, Música Tradicional |
|
22:30 |
Estreno de la representación Teatral: «El Laberinto Amoroso» |
|
23:50 |
Música con dulzainas |
1:30 |
Cena Medieval en las Ruinas de San Pedro (Sólo para asistentes ataviados con trajes medievales) |
|
Organizan: |
Colaboran: |
Todos los actos excepto merienda y cena son gratuitos
"El Laberinto Amoroso"
por Manuel Criado de Val (sobre textos de Bocaccio y el Arcipreste de Talavera)
Compañía: Agrupación Artística "ANTORCHA" con la colaboración de
Escarramán Teatro y otras gentes
del Teatro de Guadalajara
Reparto (por orden de intervención)
Bocaccio |
Carlos Bernal |
|
Espíritu |
Florencio expósito |
|
Dueña 1 |
Virginia Escudero |
|
Dueña 2 |
Mercedes Berruezo |
|
Alcahueta |
Pilar San Juan |
|
Viejo 1 |
Jesús Esteban |
|
Viejo 2 |
Alberto Valero |
|
Juglar |
José Antonio Suárez de Puga |
|
Compañero |
Jesús S. Gaitán |
|
Julián |
Luis Arias |
|
Mercader |
Julio Prego |
|
Elvira |
María García Rosa |
|
Estefanía |
Belén Esteban |
|
María |
Sandra Valero |
|
Bornet |
Luis Viejo |
|
Sandro |
Pedro López |
| Mujer Simuladora | Abigail Tomey |
| Cazurro | José Luis Matienzo |
| Caballero | José Antonio Mínguez |
| Reina | Gloria Suárez |
| Leonor | Salomé Gúzman |
| Ricardo | Javier Mejía |
| Portera | Josefina Martínez |
| Mujer desobediente | Marta Arias |
| Mujer insinuante | Mari Sol Gil |
| Mujer Injuriada | Mª del Carmen Ramos |
| Juez | José Luis Yañez |
| Mujer animosa | Gemma Fernández Villacañas |
| Espectros Amorosos | Marñia Jesús Valero, Marina de Velasco, Clara de la Cuesta, Ana Fuertes, Tania Gallego, Sandra Castro |
| Coreografía | Marina de Velasco |
| Bocetos | Francisco Sobrino |
| Escenografía | Josefina Martínez |
| Adecuación Vestuario | Carmen Dorado |
| Grabación y espacio de sonido | Ricardo Idiazabal |
| Diseño de Iluminación | José Luis Matienzo |
| Regidor | Mercedes Berruezo |
| Vestuario | Cornejo |
| Equipo iluminación y megafonía | Mobel Music |
| Ayudante de dirección | Carlos Bernal |
| Dirección | Javier Borobia |
El Laberinto Amoroso, es una parodia, una burla del personaje
protagonista de la Edad Media europea: la MUJER. En Italia, en Francia, en
Inglaterra, en Alemania, en la España castellana en plena Reconquista y en la
Andalucía musulmana, las mujeres, sus engaños, su modo de hablar y de reñir,
en una palabra, los "ensañamientos" de las mujeres, componen un coro
de voces y risas que es la manera típicamente medieval de descansar del
tremendo barullo militar en el que vive toda Europa. Se trata de divertirse con
un "laberinto" en torno a un amor, con letra minúscula, que rara vez
termina en tragedia. La Edad Media, quizá un poco harta del amor caballeresco y
cortés que idealiza, sólo en apariencia, la figura femenina, se divierte con
un juego de ejemplos, cuentos, escenas populares que acaban planteando una
simple alternativa: ¿son peores las mujeres que los hombres? Parece que sí.
No podemos ocultar que hasta cuando se ataca a los vicios de los hombres, las
últimas responsables son las mujeres. Pero la Edad Media es contradictoria y
complicada. Ninguna época de la historia occidental ha sido tan profundamente
humana como la que supo combinar la esencia del mundo clásico con la fantasía
oriental y semítica, bajo el toldo de un cristianismo apasionado.
En el LABERINTO AMOROSO, se contraponen dos estilos muy diferentes en la parodia
del amor: el italiano y el castellano, entre Bocaccio y los dos Arciprestes, el
de Hita y el de Talavera. Los personajes, casi multitudinarios, pasan a toda
velocidad de la burla refinada de las villas italianas a la socarronería
realista de los campos toledanos. ¿Quién gana? Es difícil saberlo. Al final
aparece, como siempre, Don Amor convertido en el arbitro justiciero. Pero no
aconsejo que nadie se deje engañar por su moraleja.
El tono, el gesto y el ritmo son siempre esperpénticos. El humor y la
imprevisible movilidad de las escenas unidas a un mundo popular que se debate en
un invariable LABERINTO AMOROSO, entre risas, riñas y danzas, contribuyen a su
amenidad e interés actual.