Tras la presencia romana es de suponer que
Hita tendría una influencia de los visigodos y del inicio de la cultura
cristiana proveniente de Toledo, sin embargo existen escasos vestigios de
esa época. En el año 611 comenzaron las obras del monasterio de Sopetrán
junto a la ermita del mismo nombre. Fueron iniciadas por el rey Gundemaro
y terminadas por el también rey visigodo Chindasvinto, estando en pie poco
tiempo pues fue destruido por primera vez en el año 728 por los árabes.
Tras la entrada de las tropas árabes en España, el cerro
de Hita es conquistado en el año 712 por Witiza. Pocos años después en las
cercanías de Hita, entre el pueblo y lo que hoy es Torre del Burgo, en un
cerro llamado Sabatrán, instala su cuartel general el moro rebelde Saquía.
Enfrentado con Abderraman era poseedor de grandes extensiones de tierras
al sur de Toledo.

Hita se encontraba durante la mayor parte de está época
de dominación árabe en la zona fronteriza de Al Andalus, La vida militar
fue por tanto importante en la zona, creándose puestos de vigilancia para
controlar las incursiones cristianas en la zona. En el cerro de Hita se
instalaría un «hisn», una torre de vigilancia, probablemente sobre otras
defensas ya existentes de épocas anteriores, siendo la base del castillo.
Con la fortificación la población siguió creciendo, fundamentalmente de
componente mozárabe, pero con importantes asentamientos de colonias
hebreas que daban fe de la prosperidad del lugar.
Hita fue reconquistada en el año 1085 por las tropas de
Alvarfáñez, capitán de Alfonso VI, con lo que Hita pasa a formar parte de
la corona de Castilla. Con el fortalecimiento de su castillo -de cara a
las ofensivas morávides y almohades- y su variada población -cristiana,
judía y árabe- está es la época de mayor apogeo de Hita, siendo una de sus
principales fuentes de riqueza la producción vinícola. Sus tierras se
extienden desde el río Henares hasta el río Tajuña. Es creado su Concejo y
es la cabecera de su Común de Villa y Tierra -las estructuras existentes
en esa época- llegando a tener su propio Fuero recibido en 1256 de Alfonso
X.
La importancia de la villa y su floreciente comercio es
tal que Pedro I instala en el castillo de Hita uno de sus puestos de
recaudación de impuestos a cargo del judío Samuel Levi.
En 1119 la reina doña Urraca donó Hita a su yerno
Fernando García (de Hita). En 1274 es la hija de Alfonso X, la infanta
doña Berenguela, la Señora de Hita, sucedida por su sobrina la infanta
doña Isabel, hija de Sancho IV. Posteriormente pasó a formar parte de la
familia de los Orozco y después de los Mendoza.
Ultima actualización:
02/04/2009